Muere una niña aplastada por una pared

Francisca Ramírez, su madre, conversaba con un familiar en la sala de la vivienda cuando ocurrió el hecho, el pasado viernes a las 3.30 de la tarde. Escuchó un estruendo, como de grandes pedazos de piedra caer sobre el suelo

Edwin Aldrin Charry/La Verdad

A Valery Vanesa González Ramírez, de ocho años,  le cayó una pared encima. La pequeña jugaba con una vecina en el patio de su casa, en la avenida 87A, parcelamiento Las Praderas, parroquia Francisco Eugenio Bustamante del municipio Maracaibo.

Francisca Ramírez, su madre, conversaba con un familiar en la sala de la vivienda cuando ocurrió el hecho, el pasado viernes a las 3.30 de la tarde. Escuchó un estruendo, como de grandes pedazos de piedra caer sobre el suelo. De inmediato corrió hacia donde estaban las niñas, al llegar, vio el cuerpo de su hija atrapado entre el concreto y el suelo, mientras un charco de sangre se regaba poco a poco.

Finnez González, padre de la infortunada, comentó a las afueras de la morgue forense de Maracaibo, que su hija jugaba con una vecinita. En un momento dado, se subió a uno de los pilares que sostenía la pared, y provocó la caída de la misma sobre su humanidad. Agregó que a la otra niña no le había pasado nada, se encontraba pasmada ante lo que sus ojos habían presenciado.

Con ayuda de los presentes en la vivienda, removieron los escombros para rescatar a la niña, la montaron en un carro y la llevaron a la emergencia del Hospital Materno Infantil Cuatricentenario, en el sector Los Patrulleros de la parroquia Francisco Eugenio Bustamante. Los médicos de guardia hicieron cuanto pudieron para estabilizarla. No respondió a los tratamientos suministrados, murió horas después de su ingreso.

A las afueras de la morgue forense aguardaban con dolor y tristeza los dolientes el cuerpo sin vida de la niña. A la llegada de la furgoneta, los padres se quebraron en llanto, lamentaban la pérdida de su pequeña. En su frente se apreciaba las marcas que dejaron los golpes del concreto, la sangre aún cubría parte de su cuerpo. Estudiaba en el colegio Octavio Ortiz, y era la mayor de cuatro hermanos.

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