Lo matan por intervenir en pelea de mujeres

Los detectives del Eje de Homicidios manejan como móvil del asesinato la venganza. Los parientes de la víctima inhumarán su cadáver en el cementerio Corazón de Jesús. Luego de que Alaín Samuel Núñez Ramírez (17) intentó mediar en una discusión, cinco presuntos delincuentes lo asesinaron a tiros y pedradas en el barrio Brisas de Nazareth, al noroeste de Maracaibo

Helen Hernández/La Verdad

Sobre una camilla del Hospital Universitario de Maracaibo murió, el pasado martes a las 10.00 de la noche, Alaín Samuel Núñez Ramírez, de 17 años, luego de que cinco presuntos delincuentes le dispararon y golpearon con una piedra en la cabeza en una casa del barrio Brisas de Nazareth, parroquia Ildefonso Vázquez del municipio Maracaibo.

Recostados a una de las paredes de concreto que rodea la morgue forense de la Policía científica en la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, los familiares del adolescente, estaban consternados, no hacían más que recordar la discusión que sostuvo con la vecina de su hermana hace cuatro días.

El altercado ocurrió después de que la hija, de 12 años, de Leidys, hermana de la víctima, llegó a la bodega para comprar un kilo de arroz, sin imaginar el problema que se desataría al responderle de mala manera a Diana, vecina de su madre, relató un allegado a los Núñez, cuyo nombre prefirió dejar en el anonimato.

El ama de casa insultó a la niña, la agredió físicamente mientras los clientes de la tienda la observaban desde lejos. El reloj marcaba las 3.00 de la tarde, había transcurrido una hora tras la disputa; la pequeña le contó a su progenitora lo ocurrido, cegada por la ira salió de la casa para reclamarle a la dama.

En el interior de la vivienda permanecía Alaín, veía televisión, cuando escuchó los gritos que venían de la ventana, se acercó al vidrio para saber qué pasaba. Sin demora corrió a la puerta principal, la cerró detrás de si e intentó separarlas antes de que la sangre quedara esparcida sobre el pavimento.

La acalorada conversación que sostenían ambas mujeres concluyó, mantenerse lejos una de la otra era la promesa que quedaba en el aire. Los parientes del infortunado creyeron en las palabras de Diana, “todo se trató de un mal momento”, el capítulo final de la historia, aseguró un testigo.

Complot 

La pesadilla apenas comenzaba. El muchacho estaba lejos de saber el plan que fraguaba la asesina, buscó a Kendry, José, Denovan Ferrer, y a Manuel, un escolta experto en defensa, para dar su siguiente golpe; el joven debía morir, todo era cuestión de tiempo.

En medio de la claridad de la tarde, los maleantes rompieron la reja del porche de la residencia donde vivía el obrero, lo apuntaron con un arma de fuego y sin mediar palabras le dispararon en el brazo derecho. El infortunado trató de escapar, se volteó, caminó hasta la sala, veía cerca la puerta, de pronto un impacto lo arrojó al piso de cemento pulido, un proyectil le atravesó la espalda.

Tirado en suelo luchaba por sobrevivir, las fuerzas lo abandonaban, perdía sangre, los latidos de su corazón disminuían. Los malhechores “no tuvieron compasión”, lo arrastraron hasta la acera de la calle, la mujer que los comandaba agarró una piedra y lo golpeo en el cráneo.

Una vez perpetrado el crimen huyeron sin dejar rastro. Los parientes de la víctima la trasladaron hasta el Hospital Adolfo Pons, los médicos de guardia hicieron todo lo posible por estabilizarla, la remitieron hasta el Hospital Universitario de Maracaibo donde la intervinieron quirúrgicamente, tenía el riñón destrozado.

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