En extrañas condiciones muere niño de tres años

mujer pide explicaciones
Ninguno de los médicos a los que lo llevaron le dio un diagnóstico certero al niño de lo que le sucedía. Abuelos denunciaron negligencia médica

Edwin Aldrin Charry/La Verdad

La noche del pasado domingo, Abraham David Bracho, de tres años, se acercó a sus abuelos para decirles que le dolía mucho su pierna izquierda. El infante presentaba fiebre y malestar. Al amanecer lo llevan al Hospital Materno Infantil Dr. Raúl Leoni, en el sector El Marite. El médico de guardia lo manda a que le hagan una placa de la pierna.

Luego de realizarle la placa, regresan al centro médico para la revisión de la misma. El médico que los atendió les dijo que su nieto había sido infectado por el virus chikungunya, y les recetó los medicamentos con lo que lo debían tratar, sugiriéndoles que le colocaran un jelco catéter intravenoso pediátrico para mayor comodidad, retirándose hasta su residencia en el barrio Carmen Hernández, vía La concepción, en el Kilómetro 12, parroquia Francisco Eugenio Bustamante.

Después de comprar el equipo médico se trasladaron hasta el ambulatorio de La Rinconada para que se lo colocaran. Una muchacha enfermera que es conocida de Carmen Uriara, abuela del niño, les iba a hacer el favor de pasarle los medicamentos por la vía, pero se rehusó al notar muy grave al pequeño Abraham. Al salir el sol el pasado martes, Uriara y su esposo llevan a su nieto hasta el Hospital Materno Infantil Cuatricentenario para una segunda revisión médica, y saber un segundo punto de vista.

La abuela del pequeño, contó que la médica que atendió a su nieto apenas y lo había revisado cuando le estaba diciendo que el pequeño sufría de asma y que tenía una lechina interna. La abuela se extrañó con el veloz diagnóstico de la mujer, por lo que procedió a pedirle que lo volviera a revisar. Le comentó que el niño nunca había sufrido de asma, y que anteriormente ya le había dado lechina. Destacó Uriara, que la doctora le repitió el diagnóstico, y les pidió que se retiraran porque había un niño que se había muerto y no habían sacado su cuerpo, por lo que Abraham podía contagiarse de alguna otra enfermedad. Se retiraron desconsolados y furiosos.

El infante solo se quejaba de su dolor en la pierna, que estaba bastante hinchada para la noche de ayer, y de su dificultad para respirar. Para la medianoche de hoy sus complicaciones empeoraron, obligando a sus abuelos a llevarlo de emergencia a un centro médico, pero falleció en el camino.

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