Delincuentes dan rienda suelta a sus instintos homicidas

Cuando los efectivos del cuerpo detectivesco llegaron a la escena del crimen, el supuesto dinero desapareció, solo encontraron el cuerpo sin vida del infortunado. Hasta el momento desconocen quiénes y cuántos eran los homicidas adelantan investigaciones para encontrarlos, publica La Verdad

La vida de Morrings Enrique González González, de 27 años, terminó cuando un grupo de presuntos delincuentes lo mataron a cuchilladas para robarle los duro fríos que vendía en el terminal de La Bandera, en Caracas. La cava de anime que sostenía en las manos quedó a un lado de su cadáver bañado en sangre, reseñó el diario El Universal en su portal de noticias.

A las afueras de la morgue los familiares de la víctima no podían contener su dolor, lloraban mientras exigían a los detectives del Eje de Homicidios de la Policía científica que dieran con el paradero de los asesinos. Un allegado a los González tomó la palabra para comentar que el comerciante llevaba consigo tres millones de bolívares en efectivo.

Cuando los efectivos del cuerpo detectivesco llegaron a la escena del crimen, el supuesto dinero desapareció, solo encontraron el cuerpo sin vida del infortunado. Hasta el momento desconocen quiénes y cuántos eran los homicidas adelantan investigaciones para encontrarlos.

Mientras los patólogos le practicaban la autopsia al muerto, unos maleantes apuñalaron a Beiker Quintero, de 19 años, hasta matarlo. Los sabuesos solo se limitaron a decir que el joven trabajaba en el mercado de Coche, dejó a su pareja sentimental embarazada.

En otro hecho de sangre registrado en Panaquire, en el municipio Acevedo del estado Miranda, asesinaron al agricultor David Ramón Bencomo, de 45 años, limpiaba un terreo cuando de pronto unos hombres lo atacaron sin motivo aparente.

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