El caso que llevó a Linda Loaiza a la CIDH: El Monstruo de los Palos Grandes

Más de tres meses pasó Linda Loaiza López en cautiverio bajo amenaza de muerte en un apartamento de la urbanización El Rosal, en el este de Caracas, luego de que fuera secuestrada el 27 de marzo del 2001 al salir de su residencia por el Monstruo de los Palos Grandes. Durante todo este tiempo sufrió de abuso sexual y agresión física, hasta que logró escapar.

Loaiza López solo tenía 18 años en ese entonces y se había inscrito en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Central de Venezuela. Su hermana, con quien vivía, realizó la denuncia de su desaparición, pero los oficiales hicieron caso omiso y nunca procesaron una denuncia puesto que aseguraban que la joven y su agresor eran pareja, según se informó en el portal web del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional.

De acuerdo con lo publicado por Semana, a principios de 2001 la joven conoció a Luis Carrera Almoina, un ganadero de 36 años. Ella, originaria de Mérida, llegó a Caracas para probar suerte junto a su hermana y, según contó, el encuentro surgió luego de un aviso que habría publicado en la prensa ofreciéndose como dama de compañía.

Ambos habrían iniciado una relación y tiempo después y se habían ido a vivir juntos. Al comienzo él quería apoyarla para estudiar en la universidad y todo marchaba bien, pero luego terminó encerrada en el apartamento y el hombre comenzó a maltratarla brutalmente, según su versión de los hechos. Al parecer, el hombre la obligaba a consumir drogas para mantenerla con pérdida del conocimiento.

El medio Radio Fe y Alegría apunta que la joven se arrastró en un momento de lucidez, el 19 de julio del 2001 amordazada y atada a una silla como pudo hasta el balcón y abrió la puerta de vidrio; con gritos pidió ayuda a los transeúntes, quienes acudieron a los funcionarios de la Policía de Chacao y, junto a los bomberos, forzaron la cerradura para rescatarla.

Hace 17 años logró escapar, pero quedó desfigurada a causa de los severos golpes que recibió, por lo queestuvo durante un año hospitalizada para someterse a 15 operaciones reconstructivas. Presentaba traumatismos craneoencefálicos, hematomas en los párpados con desvío del ojo derecho, triple fractura de mandíbula, deformidad en los labios, fractura de costillas, estigma por quemaduras en la piel, pabellón de las orejas destruido, mordeduras en las mamas, desgarramientos de la matriz y de un ovario, lesión tumoral del páncreas, desnutrición severa y graves alteraciones psíquicas.

Loaiza López acusó directamente a Carrera Almoina, hijo de Gustavo Carrera Damas, quien para entonces estaba al frente de la Universidad Nacional Abierta y tenía grandes influencias económicas, sociales y judiciales. El proceso judicial estuvo lleno de irregularidades, estereotipos e incluso destrucción de evidencias. La ahora abogada y defensora de los derechos humanos fue revictimizada durante la investigación, es decir, tratada como si hubiese sido de su responsabilidad lo que le sucedió.

En febrero de 2002, inició el juicio contra Carrera Almoina y fue prorrogado por dos años; durante este tiempo el sujeto cumplió recibió la medida de casa por cárcel. Ante el retardo procesal, Loaiza López emprendió una huelga de hambre ante el Tribunal Supremo de Justicia por 13 días continuos. En 2004, la jueza Rosa Cádiz, quien llevaba el caso, absolvió de los cargos al acusado y  quedó en libertad, informó Panorama.

El caso pasó por las manos de al menos 58 jueces del país / Foto: Cortesía.

Según Cádiz, no encontró pruebas contra Carrera Almoina y que la víctima mintió en sus declaraciones. Asimismo, la jueza ordenó un proceso en contra de Loaiza López y sus familiares por presuntamente estar al frente de una red de prostitución. En mayo de 2006 se produjo una nueva sentencia, luego de que la Corte de Apelaciones anulara la sentencia absolutoria por inmotivada y se ordenó un nuevo proceso en donde el acusado fue condenado a seis años y un mes de prisión por los delitos de privación ilegítima de libertad y lesiones gravísimas, pero quedó absuelto del delito de violación sexual.

“El Monstruo de los Palos Grandes”, como se le conoce al hombre de 42 años, cumplió su sentencia en la cárcel de El Rodeo y en 2007 salió en libertad. Siete meses después, en diciembre, el abogado del Loaiza López y representantes del Ministerio Público interpusieron recursos de apelación autónomos, pero se decidió declarar definitivamente firme la sentencia mediante el Recurso de Casación.

El caso fue llevado por la víctima, su familia y su abogado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el 2007, luego de que las audiencias fueran diferidas en 38 oportunidades y 59 inhibiciones por parte de los operadores de justicia que se negaban a conocer el caso. Loaiza expuso ante esa instancia en el 2015 la incapacidad del Estado en hacer justicia en su caso y denunció los constantes atropellos y la violación al debido proceso que sufrió.

“Considero que en el Estado venezolano aún hay impunidad en mi caso, con relación al delito de violencia sexual. He acudido aquí porque en este lugar no imperarán privilegios sociales ni económicos”, manifestó en ese entonces la mujer ante la instancia internacional, reseñó Radio Fe y Alegría.

Los representantes de la mujer abundaron en información acerca de la actuación de los tribunales y denunciaron que el Estado ignoró los estándares internacionales para atender a las víctimas de violencia de género y sexual, y es acusado de ser responsable de violaciones a la integridad personal, a la libertad personal, a la vida privada, dignidad y autonomía y al derecho a vivir libre de violencia y discriminación. El caso de Loaiza es el primero sobre violencia de género ocurrido en Venezuela en ser juzgado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, reseñó El Cooperante

 

 

 

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