Cadáveres se pudren en morgues de Maracaibo

En la entrada se expuso a un calor insoportable, la tela de las cortinas que separan los cubículos está rota y llena de sangre. Una mezcla de olor a sangre seca, carne descompuesta y formol corta la respiración. Así lo reseña laverdad.com

La falta de ventilación, cavas, iluminación, instrumentos quirúrgicos y químicos afecta a sus usuarios, pero ninguno se queja, son cadáveres. Uno que otro pariente reclama, algunos se descomponen antes de la necropsia y la preparación para el funeral. Los responsables aseguran que no cuentan con los recursos para evitar la contaminación de los cuerpos ni de su personal.  Se aprecia la desidia de un destino obligado, pero sin dolientes.

A la morgue forense de la Policía científica, en la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, ingresan unos 250 cadáveres al mes. Es la parada de quienes fueron víctimas de la violencia, suicidios, accidentes o se presume sufrieron alguna mala praxis. En ese espacio se reciben cadáveres de los municipios Maracaibo, Almirante Padilla, San Francisco, Jesús Enrique Lossada, La Cañada de Urdaneta, Rosario de Perijá, Machiques de Perijá, Mara y Guajira.

Su fachada y sus adyacencias anticipan lo que se encontrará dentro, las hojas secas, los desechos, las heces y la orina se acumulan en la parte trasera, a los costados. Merodean, moscas y zancudos. En las noches no cuentan con alumbrado público ni vigilancia. Los manchones de mugre cubren las paredes rojas y la puerta de metal, única entrada y salida al recinto.

Escasez

En estos lugares, un técnico forense asume diferentes roles, practica autopsias, levanta cadáveres, se encarga de mantener la morgue limpia y lavar las furgonetas. “No hay guantes, hojillas de bisturí ni seguetas para abrir el cráneo y extraer el cerebro”.

Las camillas y las gavetas de la furgoneta se lavan en la entrada principal. “No hay jabón, solo utilizan agua”.

Los auxiliares no cuentan con batas ni tapabocas para protegerse de las bacterias. Tampoco se les proporciona guantes, hojillas de bisturí ni seguetas. Cuentan con una cava para conservar los cuerpos. “Es una habitación fría y oscura, en una bandeja se colocan, uno sobre otro, de tres a cuatro muertos cuando llegan en bandada”.

Trabajadores, reconocen la carencia de instrumentos médicos, productos de limpieza, mobiliario y mal estado de la infraestructura. “El Gobierno no ha bajado los recursos financieros para mejorar las instalaciones. Solo existe una cava, enfría poco”.

Existen dos razones para el retraso en la entrega de los cuerpos: Demora en la entrega de documentación en la Policía científica y el Ministerio Público y que los familiares no vayan a identificarlos rápido o que no cuenten con dinero para el servicio funerario.

Cuando llega un cuerpo descompuesto es difícil identificarlo y los parientes deben esperar por los resultados de la necropsia, las pruebas necrodactilares y el odontograma. El tiempo para gestionar los procesos depende de la Alcaldía de Maracaibo, “ellos no resuelven”. Al transcurrir tres días y no obtener respuesta, el cuerpo es trasladado por la furgoneta hasta el nicho del cementerio San Sebastián, donde lo inhuman, acotó el trabajador.

En un día pueden ingresar hasta 15 cadáveres, pero solo se tiene la capacidad para examinar y preparar cinco cuerpos. El personal redobla, no toma tiempo para comer ni descansar solo para cumplir su compromiso con los dolientes.

Pero ellos no cuentan con los recursos para solventar los problemas de infraestructura que los aqueja. “Todo lo solucionamos como podemos”, acotó un trabajador.

Lugares en decadencia

El olor nauseabundo presagia lo que vendrá al ingresar a la morgue forense de la Policía científica, cuatro cadáveres descompuestos. No cuentan con personal a tiempo completo. Hasta 15 días puede pasar un cuerpo antes de enterrarlo en un nicho del cementerio San Sebastián. Esa orden la emite la Fiscalía.

La morgue del Hospital Universitario de Maracaibo cuenta con dos cavas frigoríficas y en cada compartimiento tiene una función y las otras seis están arrumadas sin funcionar en la entrada y en el cuarto de autopsias reina un calor que se percibe y se puede dar por sentado la aceleración de la descomposición de los cadáveres. Evidentemente las condiciones no están dadas para practicar una autopsia.

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