Omar Ávila: El verdadero “enemigo” es el hambre y el mal gobierno

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La farsa electoral montada por el gobierno, de la cual no señalaré las gravísimas violaciones de hecho y de derecho en las que se monta tal tinglado, es imposible no resaltar y alertar sobre las manifestaciones del más abyecto de los totalitarismos con los que reacciona la ineptitud-corrupta, frente a la generalizada resistencia civil y desobediencia no violenta, pero firme y creciente, con la que ha respondido al sainete, nuestra sufrida, desencantada y desesperada ciudadanía.

En reacción a esa firme posición mayoritaria, al comando de campaña madurista se le ha ocurrido concebir, como objetivo electoral la conformación de la “Red de Articulación y Acción Sociopolítica (RAAS)”. Acrónimo que coincide con “razia”, tanto como concepto, como resultado operativo esperado. Esas razias tienen por objeto “la defensa integral para la nación, y del pueblo en los ámbitos ideológicos, cultural, político, social, económico, electoral y militar”.

Anunciado un despliegue general –más deseo que potencialidad real- en todas las comunidades del país, calle por calle, casa por casa, ciudadano por ciudadano; a los fines de identificar “con claridad quién es el enemigo histórico”. Es decir, todo ciudadano opositor sería identificado como “enemigo histórico” del régimen castro-madurista. Luego surge la pregunta pertinente: ¿Cómo no oponerse a una ineptitud-corrupta que tanto daño nos causa a todos los venezolanos de cualquier signo? y en cuanto a lo “histórico” ¿Cómo no enemistarse con un régimen que nos ha hecho añicos el presente, y nos ha robado el futuro?

Sin embargo, el gobierno insiste en la construcción simbólica y operativa de “el otro, el enemigo”. Bien como individuo, o como grupo social a intensificar su exclusión y eventualmente eliminar como ciudadanos; recurriendo al manido formato que ya estuvo presente en la Alemania nazi con los judíos; la Rusia bolchevique, la China maoísta y la Cuba castrista, que por 60 años esclaviza, encadenados a la miseria, al pueblo de Martí.

En tal sentido, en el desarrollo de la campaña para su propia farsa electoral, el castro-madurismo-pseuvista, “elevando al máximo la voluntad de lucha contra el enemigo” de sus militantes, pretende ubicar y señalar al “otro político”, es decir la identificación con nombre y apellido de cualquier posición disfuncional o disidente frente al gobierno; accionando mediante el terrorismo de Estado, y avanzando en una experiencia autoritaria inscrita en el proyecto de control global de la nación; a través de “la caracterización sociopolítica de los habitantes” intentan construir un “otro” que, aunque responsablemente político intenta despolitizar. En efecto, es necesario en primer lugar, arrebatar la condición ciudadana del “otro”, es decir su condición política, para luego eliminarlo como sujeto jurídico, privándolo de las garantías y los derechos que le otorga la ley; colocándolo dentro del margen de la excepción. Una vez que estos dos momentos se consuman se abre la posibilidad de la más radical desaparición del “otro” como “enemigo histórico” y aliado a sueldo del “imperio”.

No acepta la ineptitud-corrupta, cínica y frívola, que el pueblo venezolano no cree y menos se compromete, con una comedia electoral concebida y montada para “la victoria” de los culpables de sus inimaginables miserias y privaciones, separaciones y pérdidas, y desesperadas desesperanzas.

Mientras, continuamos avanzando en la ardua, pero optimista constitución del Frente Amplio Venezuela Libre. Conscientes -al menos nosotros- en Unidad Visión Venezuela, de no repetir los errores de la inmadurez, la ineptitud y la desesperación ambiciosa. Recordando a Felipe González, ex presidente español y amigo de nuestra lucha, quien afirmaba que “el cementerio de los políticos, está repleto con los cadáveres de los desesperados”. @OmarAvilaVzla
Omar Ávila

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