Las Verdades de Miguel de este 9J

Al compañero presidente Nicolás Maduro En estos difíciles momentos que vive la República, cuando los oportunistas de oficio se erigen en carmelitas descalzos, dando consejos como si jamás hubieran quebrado un plato, sobre todos aquellos que tuvieron responsabilidad en el Gobierno, donde resaltaron por su ineptitud, yo, que a lo largo de estos 17 años he sido un crítico permanente de este proceso político revolucionario (léanse Las verdades de Miguel de siempre), me permito muy respetuosamente volver a dirigirme particularmente a usted.

Como jefe del Ejecutivo, llevado por las circunstancias vive una encrucijada que bien podríamos ubicar en dos tiempos distintos que harían de las delicias de todo historiador que se aprecie. El primer tiempo que usted debe meditar tiene que ver con el mariscal de campo Vicente Emparan (1810), como capitán general de Venezuela, quien obligado por la presión política de la época dejó su alta investidura pronunciando la célebre frase: Si ustedes no quieren mundo, yo tampoco. Así, abandonó su cargo, allanando el camino a la independencia de Venezuela uno de los gobernantes más brillantes que tuvo la colonia española (una trayectoria desconocida por una historia cercenada por la improvisación que como reniego bíblico nos ha acompañado hasta nuestros días).

El segundo tiempo es más cercano a nuestras vidas republicana, este tiene que ver con Rómulo Betancourt (1961), quien en medio de una de las mayores turbulencias políticas pronunció otra frase para la historia. Se me ha pedido la renuncia, pues sepan que yo soy un Presidente que ni renuncia ni lo renuncian.

Compañero Nicolás Maduro, estoy convencido que dada las condiciones actualmente del país, a usted le está negada la opción de Emparan. Veo la opción de Betancourt como la más sana y viable. ¿Sabe por qué? En la dramática situación actual se requiere de mucha firmeza del timonel para que el buque no naufrague. Usted tiene que conducir su periodo y si el clamor nacional le indica que no quiere mando, entonces debe insistir en buscar la reelección.

Pienso que uno de los errores de este proceso revolucionario fue el haber impuesto la reelección indefinida por ser ella una tentación al caudillismo. Ello no necesariamente debe cambiar.

A través de estos 18 años hemos visto como el equipo de Gobierno no ha tenido cambios sustanciales, inclusive, se han destinado responsabilidades para cargos donde los designados no presentan una hoja de servicios ajustada a las necesidades de los mismos. Por ejemplo, en tres actividades básicas quieres dirigen la economía son unos auténticos desconocedores de la materia, igual en educación y en salud.

Usted Presidente, ha planteado una Constituyente como necesaria para darle carácter constitucional a los misioneros. Craso error, porque ellas se plantearon como una salida provisional a la crisis, y se supone que su permanencia es un templo a la impremeditación. En el tema de la Constituyente se ha incurrido en una total desinformación abonando el camino de los enemigos del pueblo, desaprovechando una excepcional oportunidad para cambiar lo que tenga que cambiar. Aún así aprecio que, en el buen sentido de la palabra, una Asamblea Nacional Constituyente en una propuesta viable que descartó en su oportunidad la oposición por ignorancia supina.

Creo que es tiempo de revisar el concepto revolucionario que se tiene del mandato, porque si concebimos (erróneamente) que el socialismo debe responder a la uniformidad de criterios, entonces no habrá cabida para elecciones libres porque ellas admitirían autoridades regionales contrarias al Gobierno nacional. Particularmente me inclino por una absoluta independencia en el asunto electoral. El esquema de Gobierno de alejarse del totalitarismo.

Camarada Presidente, se tiene que actuar con prontitud para sortear los graves problemas que vive el país. Estoy seguro que la cartilla imperialista ha tenido una participación si se quiere determinante, pero sumado a ello aparece la ineptitud burocrática y la corrupción. En el Gobierno abundan las oportunidades vestidos de rojo, razón tuvo Lenin cuando aseguró que hay quienes posan ante la izquierda y ayudan a la derecha. Negarlo es tratar de esconder el Sol con un dedo.

Una de las bastiones de la traición se apoya en la incondicionalidad del funcionariado, frente a quienes delinquen. La impunidad ha socavado las bases de la República. No se puede confundir con la lealtad el dejar de hacer y dejar pasar. Por supuesto que los renegados están y estarán a la orden del día, pero no olvidemos que la acusación de traidor suele ser utilizada para difamar a los adversarios.

Estar en el proceso revolucionario no implica callar. Nunca he estado de acuerdo con aquello, según lo cual los trapos se lavan en su casa. Esa máxima sólo ha servido para que una élite se adjudique el papel de tratar los problemas a puertas cerradas. Una actitud hipócrita si luego se le pide al pueblo una participación democrática y protagónica. La traición consiste en renegar a través de una deshonra. Incurre en ella quien coopere con naciones enemigas.

El caso de la ineptitud burocrática debe ser abogado con mucha seriedad. Se habla del legado del comandante y se olvida la gran cantidad de obras públicas inconclusas. Siempre recuerdo la construcción de la autopista La Marqueseña que uniría a Boconó con Barinas, ella apenas se interrumpió al inicio porque se robaron el dinero. Igual pudo haber ocurrido con el promocionado saneamiento del río Guaire y otras tantas. No solo se han robado los recursos destinados para ellas sino que, además, es infinitamente inauditable lo sucedido con tantos proyectos dejados a mitad del camino.

A través de todos estos años no se ha dicho (como tantas otras) la verdad sobre asuntos tan importantes como el empleo y la inflación. A usted compañero Presidente, se le ha vendido la idea de que los sucesivos aumentos del salario mínimo constituyen un logro del Gobierno revolucionario, cuando ello más bien es la manera de ocultar el fracaso de la política económica. ¿Sabía usted que con el precio de hoy de una canilla de pan se podía dar la inicial de un carro hace 15 años? Si quiere cerciorarse póngale a 5 mil los tres ceros que borraron con la conversión de la moneda. Camarada Presidente, hemos presenciado el modo de vida saudita de no pocos funcionario y no hacemos de la vida gorda ¡Que distinto sería si abundaran los funcionarios probos y austeros! No se pide que lleven una vida monacal, pero, a decir verdad, deberían estarla rozando.

Con respecto a los sucesos que por más de un mes enlutan a Venezuela, estimo que la falta de autoridad y la complacencia de mandatarios regionales he permitido se ejecuta un plan criminal diseñado en los contubernios opositores para derrocar el Gobierno. La ausencia de autoridad radica en asumir la estrategia Altamira 2002, la del desgaste, que también se utilizó durante el paro petrolero, todo ello con el grave daño y consecuencias que llevaron al traste con una época que prometía ser de bonanza.

Autoridad no significa la represión por represión. Todos sabemos que las protestas actuales distan de ser pacificas porque su objetivo inicial fue desvirtuado. La idea ahora es llevar a los manifestantes al enfrentamiento. Poco a poco se ha perdido el control sobre los violentos, a quienes no les importa utilizar a los descontentos como carne de cañón.

La situación de hoy es totalmente distinta a la que enfrentó Chávez en los años 2002 y 2003. Ahora es evidente la subversión armada urbana combinada con acciones cada vez mayores de terrorismo. No son pocos quienes en el seno del pueblo estiman que tan responsables son los terroristas como el Gobierno, por permitir este último el dejar de hacer, dejar pasar. Si Betancourt (1961) hubiera cedido al asedio que sobre su Gobierno ejercieron sus adversario, no habían concluido su mandato. Claro está que en esa ocasión los excesos estaban a la luz del día, ahora, estudiada y analizada la historia no tiene sentido que ellos ocurran de nuevo pero, frente al terrorismo, hay que poner mano dura y el legajo jurídico lo permite.

Por lo demás de todo lo ocurrido y que ocurrirá nos queda una dolorosa enseñanza: hoy más que nunca la ignorancia campea entre la mayoría de los políticos de turno. Se trata de personajes que nunca pensaron en prepararse seriamente para conducir la República. Si entre los revolucionarios es preponderante el analfabetismo político, entre los contrarevolucionarios la inteligencia brilla por su ausencia. No quiero aparecer como prepotente afirmándolo pero los hechos lo demuestran.

Compañero Presidente, la comunicación oficial ha sido desastrosa; ella se fundamenta en una tarea propagandística donde sobresale la inclinación a darle gracias a usted por la “los favores recibidos“. Nada tan terrible como presentar a un pueblo con lloriqueos agradeciendo que le regalaron una vivienda. Ello adultera el valor popular, porque presenta al ciudadano asignándole una característica de mendigo antepuesta a la de revolucionario.

Camarada Nicolás Maduro, serían tantas las cosas por escribirle, esas que he recogido en el sentir del pueblo, pero no hay espacio. No me gusta utilizar términos militares tan en boga, pero en medio de la agitación actual hay tiempo de hacer retroceder a los radicales. Está en sus manos de darle un giro de 180 grados al Gobierno, cambiando lo que se tenga que cambiar. Podemos madurar las ideas democráticas.

Recordando a Charles Dickens y su reflexión acerca de la Revolución Francesa: Erase el mejor de los tiempos y el más detestable de los tiempos; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos y nada poseíamos.

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