Javier Vivas Santana: Mis 10 pronósticos para Venezuela en 2018

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Hemos entrado al último año del sexenio más empobrecedor y de mayores violaciones a los derechos humanos que haya sufrido el pueblo de Venezuela en su contexto político, económico y social. Durante el 2013, año en que Maduro asumió el poder por la vía electoral, sólo se apropió de éste para aniquilar la conformación del Estado de acuerdo con la Constitución. El resultado está a la vista: destrucción de las instituciones, militarismo, corrupción, impunidad, delincuencia desbordada, pulverización de nuestro signo monetario, hiperinflación, colapso de los servicios públicos, quiebra de la industria petrolera, explotación inmisericorde de nuestra biodiversidad (arco minero), y hasta aparición de enfermedades que habían sido erradicadas hace un siglo, lo cual ha desembocado en hambre y miseria para el pueblo venezolano.

Ante semejante cóctel de empobrecimiento, tenemos una realidad que concluyó el 2017 con protestas del pueblo por todos los espacios y rincones del país, debido fundamentalmente al incumplimiento de “promesas” generadas por el propio presidente de la República, quien no sólo ha engañado de manera permanente a los venezolanos, sino que jamás ha asumido una responsabilidad por el nivel de depauperación que azota a la población en general.

Maduro y su claque, es decir, panegíricos y zascandiles, saben perfectamente que en este año han entrado en cuenta regresiva, razón por la cual, la propia “constituyente” que controlan a placer, al ser una asamblea del partido oficialista, tampoco se atreve a convocar las elecciones presidenciales para el primer trimestre de 2018, porque ni siquiera cuentan con más de 4 millones de votos confiables en relación con su candidatura presidencial.

En tal sentido, esto es lo que posiblemente ocurra en 2018 (…)

1) Debido a la negativa del madurismo por generar un plan sensato, la caída de la economía continuará su camino hasta el abismo más profundo, acompañada con una hiperinflación, cuyos precios aumentarán diariamente, lo que obligará al gobierno ante la multiplicación de las protestas, a “decretar” aumentos salariales en primer término cada 30 días, y luego, cada 15 días, pero nada de eso será suficiente, motivado a la escasez, y por supuesto, los altos precios de los pocos alimentos y medicinas que puedan encontrarse en los anaqueles. Las carnes y el queso, alcanzarán las cuatro cifras en sus precios por kilogramo, al igual que el cartón de huevos. Semejantes valores llegarán entre febrero y marzo de 2018.

2) Debido a tal realidad, las protestas del este se unirán con el oeste, el oriente con el occidente, el norte con el sur, o sea, habrá una conflictividad social sin precedentes que Maduro y la cúpula perversa del gobierno ordenará reprimir, alegando que son “guarimberos”, “terroristas” y “desestabilizadores”, generando altas probabilidades que en esta oportunidad, el número de heridos y fallecidos aumenten por hechos similares en relación con 2017, porque la gente al no tener nada que perder ni nada qué comer, saldrá a la calle espontáneamente a seguir reclamando por sus derechos constitucionales.

3) La división en la cúpula “roja-rojita” continuará generando grietas en el plano de la debilitada gobernabilidad. Habrá más deserciones y abandonos de quienes hace poco apoyaban a Maduro. El hundimiento de la sociedad, la represión, así como la degradación de la educación, la salud y el nivel de vida en general, pesará más sobre las conciencias de unos pocos, antes que quedarse apoyando al régimen neototalitario.

4) Los individuos del gobierno que están cumpliendo “funciones” o exilios dorados en el exterior no regresarán, es decir, aunque llegaran a cesarlos en sus actividades “diplomáticas” o pedirles que retornen por cualquier motivo, estos simplemente optarán por salvaguardarse fuera del país.

5) La oposición no tendrá más remedio que escoger una candidatura de consenso, debido a la nula credibilidad que tienen sus “líderes”, y más aún, lo más probable es que ese candidato sea producto de alguien ajeno a los partidos políticos.

6) De llegarse a originar lo anterior, el madurismo intentará por todas las vías, desacreditar esa candidatura, alegando entre otras cosas que tal individuo sería el “responsable” de la hiperinflación en Venezuela. Se desatará la más perversa de las campañas sucias en los términos de lo político, económico, social y personal.

7) El colapso de los servicios de agua y electricidad serán una constante en las grandes ciudades del país. Verbigracia, hasta el Metro de Caracas quedarán técnicamente fuera de servicio no por horas, sino jornadas completas. En el interior, tal y como ocurrió en con más fuerza hacia finales del año que recién finaliza, habrá interrupciones de servicios públicos que liquidarán por completo las pocas acciones del quehacer productivo. No tengan dudas que ocurrirá una gran tragedia eléctrica que no podrá ser achacada al “saboteo” porque llegará hasta las instalaciones militares.

8) El gobierno ante la disyuntiva de aumentar o no el precio de la gasolina en pleno año electoral, intentará “correr la arruga”, originando el caos total de la industria petrolera. La escasez de combustible será general en todo el país. Habrá algunos momentos del año en que casi todo estará paralizado en relación con el transporte en Venezuela.

9) El llamado “petro” (sobre lo cual escribiremos con más detalle) será la última tabla de salvación que buscará el gobierno, intentando con ello, canjear nuestros espacios petroleros a los chinos, cuando menos por unos dos años, con el propósito de que entre los 500 mil y 600 mil barriles diarios que envía el madurismo a la nación asiática, puedan ser colocados en este tiempo en el mercado internacional, o sea, venderlos en el imperio. Lamentablemente, de llegar a concretarse, eso no será suficiente para mitigar la crisis económica del país.

10) Nicolás Maduro y su gobierno saldrán del poder, o bien por la presión social, o en unas elecciones presidenciales que “por ahora”, intentarán suspender hasta donde sea posible, más aún, en la medida en que se agrave la situación de Venezuela.

Sin duda, por más que Maduro y todos quienes integran la cúpula del Partido Stalinista de Venezuela (PSUV) quieran y pretendan engañar a los venezolanos, el 2018 estará marcado por una innegable implosión del poder en quienes destruyeron a la patria de Bolívar. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

(noticiasaldiayalahora.co)

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