Ojo: La misteriosa enfermedad de Playa Caracolito

En la costa de Barlovento, entre Chirimena y Puerto Francés, varios años en los meses de agosto, septiembre y octubre han ocurrido casos de intoxicaciones masivas, cuyas causas son desconocidas por los organismos de prevención y los médicos a cargo de prestar atención primaria

Ocurre todos los años y siempre entre agosto y octubre. La costa de Barlovento se vuelve hostil. No porque su mar este revuelto; sino porque literalmente no deja respirar. Los síntomas son bien sabidos y están identificados: además de la dificultad respiratoria, hay irritación de piel y mucosas —nariz, ojos y garganta—, ardor, prurito, rash cutáneo, náuseas y vómito. En 2015 ha pasado dos veces. El 31 de octubre desalojaron a 464 temporadistas de playa Caracolito porque 38 de ellos presentaron síntomas de intoxicación, “por razones desconocidas”, diagnóstico de acuerdo al reporte de Protección Civil Miranda. Un mes más tarde, el 30 de noviembre, ingresaron 20 personas por presentar síntomas de intoxicación a los centros de salud Pronto Socorro y Hospital de Higuerote; los temporadistas estaban antes en Puerto Francés.

No solo se ven afectados esos balnearios, el fenómeno se ha registrado en la zona marino costera del municipio Brión, Estado Miranda, en Majagua, Chirimena, Los Totumos, San Francisquito y La Cangrejera. “Ya ha pasado antes. Al parecer son unas algas o unos químicos de un barco. Nadie sabe”, dijo el parquero de Chiremena a Juan Tenreiro, quien sufrió lo que él calificó como “la maldición de Majagua”, el 31 de octubre.

Lo que empezó como un día de playa terminó en cinco amigos enfermos con un malestar similar al de una gripe. En el ambulatorio de los bomberos, el médico les dijo que era una intoxicación por algo que nadie sabe qué es. “Tómense un antialérgico”, recetó.

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El lanchero que los fue a buscar para llevarlos de Majagua al puerto de Chirimena utilizaba  un pañuelo con el que se cubría boca y nariz. Para quienes viven o trabajan en el eje barloventeño entre Chirimena y PuertoFrancés, se trata de un malestar conocido con causas desconocidas. “Eso pasa desde 1995. Hay algo en el aire, en el agua no hay nada”, asegura Mirna Arenas, propietaria de un local en Puerto Francés. Indica que todos los que viven o trabajan en esas playas han sufrido los síntomas. “Se siente como una convalecencia. Pica la garganta, estornudas, duele el pecho. Nosotros ya estamos acostumbrados. De hecho, nos pega menos que a los turistas”.

Parte de la rareza del fenómeno tiene que ver con que después de una ducha con agua fresca y de ingerir un antialérgico todo pasa. El malestar termina y al día siguiente no sucede más nada; ni con las personas ni en la playa. Como máximo puede durar dos días.

Extrañeza entre las autoridades

La primera vez que se reportó este evento Rafael Caldera ejercía por segunda vez la Presidencia de la República. Era 1995. En esa oportunidad se intoxicaron 15 personas, pescadores y turistas, a los que hubo que ingresar al Hospital de Higuerote; y Defensa Civil —como se llamaba entonces— prohibió bañarse en Caracolito y Puerto Francés.

Los afectados aprovechaban el puente del Día de la Raza, cuando percibieron un olor“parecido al de una bomba lacrimógena”, reseñó El Nacional del 14 de octubre de 1995. Defensa Civil tomó muestras del agua y de la arena y el juez Sing Sung León elaboró un expediente relacionado con la intoxicación masiva y daños ecológicos. El juez aprovechó para hacer una inspección sorpresa a una planta de Lagoven, ubicada en Carenero. Los resultados de esa investigación no se divulgaron. En 2004 y 2007 se repitió el evento. En 2004, el Ministerio del Ambiente determinó que la intoxicación era de origen biológico y que se esparcía por el aire. No obstante, no lograron establecer la causa, aunque sí se descartó que fuese resultado de la Planta de Distribución de Carenero, y la excesiva presencia de microalgas fitoplanctónicas, que pudiesen causar mareas rojas.

En 2009, 32 personas presentaron síntomas de alergia a principios de noviembre y el Ministerio Público, a través de la fiscal vigésima con competencia en Ambiente del estado Miranda, Yamileth Barrero, comenzó una investigación. En esa oportunidad, la alcaldesa de Brión, Liliana González, dijo que la intoxicación respiratoria se originó con gases. Se percibía un fuerte olor a desinfectante, similar al cloro.

El 25 de agosto de 2013, 17 personas se intoxicaron en Caracolito. El Ministerio del Ambiente elaboró un informe técnico sobre la calidad del agua en el balneario, que tampoco se publicó, aunque se prohibió el uso de la playa por más de un mes. Miguel Viscuña, director de Epidemiología de Salud Miranda, recuerda que en 1995 —cuando hubo el primer registro— fue a la costa barloventeña y participó en un estudio sobre la calidad del agua. No encontraron ninguna sustancia química y concluyeron que podía deberse a un efecto similar al de la marea roja que ocurre por el incremento de microalgas en el agua.

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Dependiendo de las condiciones de temperatura, salinidad, luminosidad y disponibilidad de nutrientes; las microalgas proliferan de forma explosiva, lo que puede cambiar la coloración del agua, y sus floraciones pueden ser tóxicas o no. Estas son consumidas por los moluscos y a la vez por los humanos. Si son tóxicas pueden ocasionar daños en la salud como hormigueos, vómito, entumecimiento, problemas respiratorios y debilidad muscular, entre otros. “En 2013 también se recolectaron muestras de agua, se analizaron y no arrojó ningún elemento”, afirma Viscuña. El epidemiólogo agrega que cuando ocurre la intoxicación no todos los que están en la playa resultan afectados; sino más bien un grupo pequeño y de ese grupo en un porcentaje más pequeño se presentan los síntomas con más fuerza. Se presume que porque ya tienen una enfermedad de base. A uno de los amigos de Tenreiro, por ejemplo, hubo que nebulizarlo porque es asmático; pero al día siguiente, como todos los demás, estaba bien, después de tomar un antigripal, además del antialérgico.

“Cuando ocurrió el 31 de octubre hubo un grupo de turistas que viajaron desde los Valles del Tuy en un autobús; ellos estuvieron entre los evacuados de Caracolito, pero no presentaron síntomas sino hasta dos días después; que acudieron al Pronto Socorro de los Valles del Tuy. Se les dio tratamiento sintomático y también se les tomaron muestras de sangre; pero no hubo nada anormal en los resultados y mejoraron con el tratamiento”, explica el médico.

Los habitantes de Brión atribuyen el malestar a la Planta de Distribución de Combustible Carenero. Refieren que la intoxicación por causas desconocidas puede ocurrir por el lavado de unos tanques. Sin embargo, eso nunca se ha podido demostrar.

Víctor Lira, director de Protección Civil Miranda, coincide en que hay varias versiones sobre lo que puede causar la enfermedad. Como organismo de protección y asistencia son quienes se encargan de desalojar los balnearios cuando es necesario. Refiere que cada año se repiten los síntomas y la descripción de lo que ocurre. Cada año también Caracolito, Puerto Francés, Majagua, Chirimena, Los Totumos, San Francisquito y La Cangrejera son declaradas playas aptas tanto por el Ministerio del Ambiente —ahora de Ecosocialismo y Agua—, como por la Capitanía de Puerto del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos.

Y entonces, ¿qué pasa?

Después de una intoxicación ocurrida el 29 de agosto de 2010,el análisis ambiental y las muestras captadas en Chirimena por Intevep, brazo tecnológico de PDVSA, determinó que hubo floración de algas nocivas, específicamente del dinoflagelado del género Ostreopsis. La investigación arrojó que estos organismos en específico desaparecen rápidamente, lo que hizo imposible determinar su presencia en intoxicaciones anteriores.

“Se encontró en las muestras la presencia de 3.596 células del organismo por litro de agua de mar. Se considera que una densidad de 1.200 células por litro agua muestreada es suficiente para generar toxicidad a las personas”, explica Evelyn Pallotta, bióloga y directora general de Ecología y Ambiente del estado Miranda. Agrega que la aparición de estos eventos es cíclica y acompasada y que su recurrencia podría aumentar por el incremento de las actividades humanas.

Pdvsa Intevep, en la actualidad, lleva a cabo la investigación “Estudio ambiental de la zona marino costera adyacente a la Planta de Distribución Carenero” en la que participó Alan Fernández, investigador de la Universidad Universidad Simón Bolívar. Fernández expone que en la costa de barlovento entre los meses de agosto, septiembre y octubre se han presenciado eventos de intoxicación debido a la proliferación excesiva de microorganismos fitoplanctónicos.

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“Con la temporada de lluvias desembocan a la costa aguas con gran cantidad de materia orgánica, que proporciona nutrientes esenciales para el crecimiento del fitoplancton. La especie causante de estas intoxicaciones es el dinoflagelado Ostreopsis Siamensis, que se encuentra en estado de latencia en el fondo marino hasta que se dan las condiciones indicadas de luz, salinidad y concentración de nutrientes para proliferar”.

Aunque desde 2010 se conocen las causas, la comunidad no está informada sobre el tema. Para Alejandro Álvarez, coordinador del grupo ambientalista Red ARA, “lo peor que puede ocurrir es la opacidad y la falta de información. Si se trata de un fenómeno natural deberíamos saberlo; pero hemos perdido la institucionalidad ambiental”. Pallotta recomienda que el Ministerio de Ecosocialismo y Agua incluya la cuantificación periódica de este tipo de microorganismos en las aguas de mar en su lista de indicadores, para monitorear tanto su incidencia como concentración, de esta manera se podrán tomar las medidas preventivas previas a posibles impactos sobre la salud pública, la industria del turismo y la alimentaria.

Por lo pronto Tenreiro y sus amigos, al día siguiente de la intoxicación “ni de vaina” se acercaron al mar. Prefirieron quedarse en la piscina.

El Estímulo

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