Morgues de Maracaibo, destino final sin dolientes

morgue Maracaibo
Los espacios carecen de ventilación, cavas para congelar los cadáveres, instrumentos para las necropsias y hasta químicos para el aseo. Se estiman que unos 250 cuerpos ingresen al tanatorio forense de la Policía científica y otros 100 en los espacios del Universitario y el General del Sur

Helen Hernández/La Verdad

La falta de ventilación, cavas, iluminación, instrumentos quirúrgicos y químicos afecta a sus usuarios, pero ninguno se queja, son cadáveres. Uno que otro pariente reclama, algunos se descomponen antes de la necropsia y la preparación para el funeral. Los responsables aseguran que no cuentan con los recursos para evitar la contaminación de los cuerpos ni de su personal. En un recorrido de La Verdad por los cuatro principales tanatorios de Maracaibo se aprecia la desidia de un destino obligado, pero sin dolientes.

A la morgue forense de la Policía científica, en la Faculta de Medicina de la Universidad del Zulia, ingresan unos 250 cadáveres al mes. Es la parada de quienes fueron víctimas de la violencia, suicidios, accidentes o se presume sufrieron alguna mala praxis. En ese espacio se reciben cadáveres de los municipios Maracaibo, Almirante Padilla, San Francisco, Jesús Enrique Lossada, La Cañada de Urdaneta, Rosario de Perijá, Machiques de Perijá, Mara y Guajira.

Su fachada y sus adyacencias anticipan lo que se encontrará dentro. Un bote de aguas negras inunda el estacionamiento, las hojas secas, los desechos, las heces y la orina se acumulan en la parte trasera, a los costados y en el frente. Merodean ratas, moscas y zancudos. En las noches no cuentan con alumbrado público ni vigilancia. Los manchones de mugre cubren las paredes rojas y la puerta de metal, única entrada y salida al recinto.

Hace un mes, María Olivares, perdió a su hermano, entró a la morgue para buscar el certificado de defunción. En su rápida visita se expuso a un calor insoportable, la tela de las cortinas que separan los cubículos está rota y llena de sangre. “Una mezcla de olor a sangre seca, carne descompuesta y formol corta la respiración”.

Escases

El extrabajador recordó que un técnico forense asume diferentes roles, practica autopsias, levanta cadáveres, se encarga de mantener la morgue limpia y lavar las furgonetas. “No hay guantes, hojillas de bisturí ni seguetas para abrir el cráneo y extraer el cerebro”.

Las camillas y las gavetas de la furgoneta se lavan en la entrada principal. “No hay jabón, solo utilizan agua”.

En la actualidad solo funcionan cuatro de las ocho lámparas de techo con cinco bombillos tubulares fluorescentes en la sala de autopsia. Los auxiliares no cuentan con batas ni tapabocas para protegerse de las bacterias. Tampoco se les proporciona guantes, hojillas de bisturí ni seguetas. Cuentan con una cava para conservar los cuerpos. “Es una habitación fría y oscura, en una bandeja se colocan, uno sobre otro, de tres a cuatro muertos”.

Fredy Rincón, director de la morgue, reconoció la carencia de instrumentos médicos, productos de limpieza, mobiliario y mal estado de la infraestructura. “El Gobierno no ha bajado los recursos financieros para mejorar las instalaciones. Solo existe una cava, enfría poco”.

Existen dos razones para el retraso en la entrega de los cuerpos: Demora en la entrega de documentación en la Policía científica y el Ministerio Público y que los familiares no vayan a identificarlos rápido o que no cuenten con dinero para el servicio funerario.

Cuando llega un cuerpo descompuesto es difícil identificarlo y los parientes deben esperar por los resultados de la necropsia, las pruebas necrodactilares y el odontograma. El tiempo para gestionar los procesos depende de la Alcaldía de Maracaibo, “ellos no solucionan”. Al transcurrir tres días y no obtener respuesta, el cuerpo es trasladado por la furgoneta hasta el nicho del cementerio San Sebastián, donde lo inhuman, acotó el funcionario.

En un día pueden ingresar hasta 15 cadáveres, pero solo se tiene la capacidad para examinar y preparar cinco cuerpos. El personal redobla, no toma tiempo para comer ni descansar solo para cumplir su compromiso con los dolientes. Pero ellos no cuentan con los recursos para solventar los problemas de infraestructura que los aqueja. “Todo lo solucionamos como podemos”, acotó un trabajador.

Espacios en decadencia

1) Tras caminar dos cuadras en el Corazón de Jesús se llega a la morgue. Una casa abandonada, rodeada de lápidas profanadas alberga los cadáveres; frente a la puerta metálica, se observa la ropa raída y llena de sangre de los muertos tendida sobre la arena. Sobre las ramas de un árbol seco, los zamuros se preparan para alzar el vuelo. Uno de ellos se coló por una ventana y se posó sobre un mesón de cerámica cubierto de sangre seca.

El olor nauseabundo presagia lo que vendrá, al mirar al piso, cuatro cadáveres descompuestos son devorados por las ratas. No cuentan con personal a tiempo completo. Hasta 15 días puede pasar un cuerpo antes de enterrarlo en un nicho del cementerio San Sebastián. Esa orden la emite la Fiscalía.

2) La morgue del Hospital Universitario de Maracaibo cuenta con 10 cavas frigoríficas, de las cuales solo funcionan cuatro desde 2011. “Las condiciones no están dadas para practicar una autopsia”, cada auxiliar debe llevar sus propios instrumentos, comentaron entre sí, los familiares de un difunto. “No entregan cadáveres después de las 7.00 de la noche, es una orden expresa de la alta directiva del hospital”.

Los cadáveres los cargan en los brazos para sacarlos de las instalaciones, solo existe una camilla para trasladar los cuerpos que ingresan a la morgue por muerte natural, o llegan “por puerta”, es decir, quienes llegan tiroteadas, arrolladas o carbonizadas. “Si no hay camilla, lo llevamos en peso”, repiten una y otra vez los auxiliares de autopsia.

En la sala para las necropsias se quemaron los bombillos hace tiempo y no los reemplazaron. Guardan tres cadáveres, uno sobre otro, en las cavas que funcionan.

3) El departamento de Anatomía Patológica del Hospital General del Sur esta limpió. Pero los patólogos no cuentan con herramientas para practicar las autopsias, al momento de amputar un miembro, la sierra no está. La sala de autopsias no dispone de una adecuada iluminación. Solo existe una cava con seis gavetas, en cada una caben tres muertos, uno encima del otro. En una esquina de la morgue, hay una cava nueva, conserva el papel plástico con el cual la entregaron hace siete años. En un día pueden ingresar 12 cuerpos, al mes contabilizan unos 100.

La Secretaría de Salud informó ayer, en una nota de prensa, que repararon el compresor e inyectaron una carga de gas refrigerante a los equipos de aire acondicionado de cinco toneladas y se reportenció el compresor de la cava refrigeradora de cuerpos para mejor la operatividad del equipo.