Los aliados de Chávez que quedan en el poder

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En las últimas semanas, el Gobierno de Nicolás Maduro ha detenido a más de 20 militares supuestamente por planificar una conspiración en su contra. Esta, es una más de las tantas que desde tomó el poder hace 5 años se han fraguado para derrocarlo.

Sería una paranoia constante del mandatario  que ha dicho en retiradas oportunidades intentos de golpe de Estado en su contra, algunos según él auspiciado por la oposición venezolana.   Hace poco más de una semana, un tribunal militar dictó privativa de libertad contra nueve miembros del Ejército por “traición a la patria” e “instigación a la rebelión” contra el gobierno. El grupo estaba conformado por seis tenientes coroneles, un primer teniente y dos sargentos, entre ellos una mujer, quienes estaban a cargo de posiciones claves en el ejército “Bolivariano”.

Entre ellos, se encuentra Igbert Marín Chaparro, comandante del Batallón de Ingeniería Motorizado Juan Pablo Ayala, que funciona en el Fuerte Tiuna. También está el teniente coronel Eric Peña Romero, quien tenía a su cargo el hospital militar  de Caracas. Igualmente

Asimismo, un comandante de San Cristóbal. Las capturas comenzaron el pasado 2 de marzo por miembros de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. De acuerdo a información suministrada por las autoridades del Gobierno madurista, el grupo de militares harían parte de una organización rebelde denominada “Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo”.

Días después, fue detenido el exministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, cuando encabezada una actividad por el Día de la Mujer en el Hotel President en Caracas. Fue apresado con una orden de supuesto espionaje, caso que ya había mencionado el mayor general hace un año sobre comunicaciones que mantenía con la CIA y que Hugo Chávez supuestamente conocía.

Pero realmente esas detenciones son unas cuantas más que se han hecho desde que Maduro es Presidente. Más de 60 militares activos y retirados han sido privados de libertad por presuntamente estar incursos en conspiraciones contra el gobierno. La lista la encabeza el ex ministro de la Defensa Raúl Isaías Baduel, imputado en enero de 2017 como parte de las investigaciones del “Comando Antigolpe”. Para el general retirado Gonzalo García Ordóñez, ex jefe del Comando Unificado de la Fuerza Armada, “el gobierno evidencia que su estrategia es llegar a las elecciones del 20 de mayo con muy bajo costo político”. Sostuvo que desde la expulsión y degradación de varios militares, incluidos siete altos oficiales como el general Baduel y el general Ramón Lozada Saavedra, se ha evidenciado que el mensaje es contener cualquier descontento en los cuarteles.

“El poder es una enfermedad que todos queremos padecer y el gobierno no la quiere perder. Por eso actúa como lo hace. Las recientes detenciones de un grupo de militares por conspiración no tienen sentido si no se cometió ningún delito, ni se materializó el movimiento castrense, como sí ocurrió en 1992. Mientras tanto, el gobierno se mantiene en silencio, no se hace eco de nada y las informaciones se conocen solo por los familiares de los acusados”, dijo el exministro de la Defensa Raúl Salazar.

Sin embargo, no solo se trata de militares. El actual mandatario nacional también ha apartado de su lad0 a fichas importantes del fallecido presidente Hugo Chávez Frías. Desde Jorge Giordani, indispensable para Chávez a nivel económico, hasta su mano derecha en el mundo petrolero, Rafael Ramírez, fueron desechados, y el último solicitado por presunta corrupción.

Los desechados

Los primeros en ser deslastrados del Gobierno, ellos dando el primer paso, fueron Ana Elisa Osorio, Héctor Navarro y Jorge Giordani. Luego, Luisa Ortega Díaz, Germán Ferrer, Gabriela Ramírez, Eustoquio Contreras, Miguel Rodríguez Torres, Alexis López Ramírez y Rafael Ramírez. En algo coincidieron todos: Maduro estaba acabando con quienes apoyaron a Chávez.

“Lo que está cada vez más claro, a menos que alguien no lo quiera ver, es que el madurismo necesita acabar con el chavismo para subsistir. Es como una “cosa” que capturó al chavismo, se apropia de sus espacios con violencia, para luego destruirlos, vaciarlos de contenido, hacerlos indiferentes, dóciles, quitarles todas sus capacidades de reacción, apagar la llama sagrada en su seno, para ellos poder obrar, como están haciendo, en establecer un nuevo pacto de coexistencia con la misma derecha que combatió hasta la muerte, que nunca le dio tregua, al Comandante Chávez”, analizó Ramírez el pasado domingo.

¿Faltan ellos?

Aún el Gobierno quedan caras de quienes apoyaron al fallecido mandatario, entre ellos sus familiares cercados. Su nuero, Jorge Arreaza, encabeza actualmente la cancillería de la República. Una de sus hijas, María Gabriela Chávez es representante de Venezuela en la ONU, quien por cierto fue muy cercana a Rafael Ramírez y nunca se ha pronunciado sobre el proceso en su contra.

Los Chávez siguen manteniendo su poder en el estado Barinas. Adán Chávez es constituyente de la República,  Asimismo, entre quienes lo acompañaron en el golpe de Estado de 1992, quedan Jesse Chacón y Diosdado Cabello, quien solo es contituyente y primer vicepresidente del PSUV.

Hasta ahora, se desconoce qué pasos tomará el Jefe de Estados contra quienes han querido mantener el llamado “legado” de Chávez vigente. Lo cierto es que el actual mandatario se ha ido poco a poco alejando de ello e instaurando su propia hegemonía. Mientras en el Gobierno se reparten su cuota de poder divididos en bandos: El del vicepresidente Tareck El Aissami, el de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, con el apoyo de los Rodríguez, además el de los altos jerarcas de la FAN.

Ejemplo de ello es lo que dio a conocer hace semanas  Maibort Petit, quien detalló que las riñas por el control de Pdvsa  eran explícitamente entre el vicepresidente de la República, Tareck El Aissami y Manuel Quevedo, reseñó El Cooperante

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