La estrambótica respuesta del gobierno de Maduro a Reuters por un artículo

La RAE define estrambótico como un adjetivo que señala lo extravagante, irregular y sin orden.

Y es sin duda el calificativo que merece la carta que publica el Ministerio de Información y Comunicación (Minci) como “Venezuela responde a Reuters por artículo que busca desacreditar a Pdvsa” en respuesta a un trabajo de investigación de la agencia Reuters del 25 de junio “Piratas y ladrones se ensañan con la industria petrolera venezolana

La “respuesta” del gobierno de Maduro, que el Minci califica de “Venezuela” no la firma nadie, sino que se la atribuyen a la “Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino Unido“. ¿Quién o quiénes escribieron esa respuesta? ¿Secretarias, choferes, agregados culturales, el embajador? ¿Qué hace una embajada, en este caso en Londres, respondiendo a una crónica sobre lo que ocurre en la industria petrolera en el Lago de Maracaibo escrita por una agencia de noticias estadounidense de propiedad canadiense?

Ocurre que el “bien” informado servicio exterior venezolano erróneamente le atribuye a Thomson Reuters condición de empresa británica. Pero ni siquiera en el supuesto se jutifica que la respuesta no la diera Pdvsa que además tiene una filial en el Reino Unido, Pdvsa UK, S.A.

La carta, para calificarla de alguna manera es una pieza de cinismo. Es lo que los estudiosos de la semántica califican como la “neolengua” comunista al referirse a la manipulación del lenguaje para deformar los hechos, como lo describiera George Orwell en su obra 1984

En la carta pretenden, porque sí, de señalar la “mala intención” del artículo al demeritar a la persona de la periodista Alexandra Ulmer. Afirman que el artículo “ataca a la industria petrolera venezolana a mansalva y sin argumentos de peso y contradice los principios establecidos en el manual de periodismo de Reuters, específicamente los relativos a la garantía de un periodismo equilibrado y sin sesgos, así como la ausencia de opiniones personales en las noticias

Y donde los camaradas que redactaron la carta le ponen la guinda es cuando afirman que “Debería ser obvio, así mismo, que el periodismo no es divulgación de anécdotas, sino investigación, análisis e interrelación de data basada en criterios de realidad. Si la situación que la corresponsal Ulmer presenta es real, no debería resultarle difícil obtener datos fehacientes que remitan a hechos comprobables. Lo contrario, es producir una pieza propagandística con apariencias de verdad.

Con tan buena voz y mandando a cantar, precisamente es la ausencia de datos verificables en la carta respuesta lo que la convierte en una pieza altanera y panfletaria. Ni un átomo de datos ciertos que desmienta lo que, según la nota de reuters, opinan lo que viven el día a día en una región ahora dominada por el hampa y la desinversión de la estatal Pdvsa

Otra pieza que se suma a la larga lista de desaciertos comunicacionales y diplomáticos que han llevado a la credibiliad de este gobierno al piso (lapatilla.com)

 

 

Señores editores Reuters:

La Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino Unido desea manifestar su desacuerdo con el contenido del artículo de la corresponsal en Venezuela de Reuters, Alexandra Ulmer, “Piratas y ladrones se ensañan con la industria petrolera venezolana”, publicado por la agencia este 25 de junio, al considerar que ataca a la industria petrolera venezolana a mansalva y sin argumentos de peso y contradice los principios establecidos en el manual de periodismo de Reuters, específicamente los relativos a la garantía de un periodismo equilibrado y sin sesgos, así como la ausencia de opiniones personales en las noticias.

Sorprende que de las 18 fuentes citadas en este artículo, 12 sean anónimas y de las 6 restantes, 2 pertenecen abiertamente a la oposición política, otra corresponde a la agencia estadounidense de Energía y otra a un presunto miembro de las Fuerzas Armadas, al que se cita con dos apellidos distintos.

Los resultados de este análisis cuantitativo son cuando menos curiosos, una vez que se constata que el argumento central del artículo es que el funcionamiento y la productividad de la industria petrolera venezolana se estarían viendo afectados por una oleada delictiva. Para respaldar tal argumento, sería de esperar que Reuters ofreciera información verificable, en lugar de una narración concatenada de anécdotas provenientes de fuentes anónimas a la que se le otorga apariencia de investigación periodística.

Al fallo de sustentación del artículo por ausencia de fuentes fidedignas se le suma la aseveración sustancial de Ulmer en el párrafo noveno, de que “la evidencia del incremento de la amenaza a la industria por la delincuencia es básicamente anecdótica, debido a la falta de datos y de casos expuestos públicamente, que las fuentes atribuyen al miedo hacia los delincuentes y a un clima de impunidad”. Esto después de haber afirmado unos párrafos más arriba que “los atracos y robos en el sector están en aumento y teniendo un impacto negativo en la producción, de acuerdo a las entrevistas con 40 personas, entre trabajadores petroleros, sindicalistas, ejecutivos extranjeros, políticos de la oposición, ‘chatarreros’, y a quienes viven cerca de las instalaciones petroleras”.

Afirmar en un párrafo que las actividades criminales están afectando la producción petrolera basándose en los testimonios de “40 personas”, mientras que en otro párrafo se señala que las pruebas existentes sobre esta supuesta realidad son “básicamente anecdóticas”, implica una contradicción evidente. Debería ser obvio, así mismo, que el periodismo no es divulgación de anécdotas, sino investigación, análisis e interrelación de data basada en criterios de realidad. Si la situación que la corresponsal Ulmer presenta es real, no debería resultarle difícil obtener datos fehacientes que remitan a hechos comprobables. Lo contrario, es producir una pieza propagandística con apariencias de verdad.

A lo largo del texto, los argumentos genéricos y sensacionalistas se van colando en lo que parecería un intento de hacerlos pasar por periodismo riguroso. Este es el caso observable cuando el artículo menciona la existencia de los denominados “Piratas del Lago de Maracaibo”, quienes supuestamente campean a sus anchas y sin restricciones o cuando la periodista asoma una posible vocación delincuencial de una parte de la plantilla de la estatal PDVSA, ” ‘los trabajadores que son reclutados en los pozos petroleros terminan como bandidos que matan, roban, secuestran a sus compañeros o roban equipos’ ” o “grupos criminales que se forman al interior de una fuerza de trabajo de 152 mil personas”.

En contraste, los esfuerzos de las autoridades de PDVSA por incrementar la seguridad en las instalaciones de la industria son rápidamente demeritados “los críticos dicen que son una gota en el océano”, mientras se menciona superficialmente la situación de la industria en otros países petroleros.

Siempre asombra, cuando se analizan este tipo de creaciones periodísticas, lo fácilmente que se caracteriza a Venezuela en términos absolutos, mientras se omite comparar aspectos de la vida pública del país con otras realidades regionales o del resto del mundo. En esta versión descontextualizada, a Venezuela siempre se la compara con parámetros de perfección inexistentes en el mundo real.

Tomando en consideración las razones expuestas y teniendo en cuenta que Reuters es una agencia de noticias cuyos contenidos son reproducidos por medios de todo el mundo, la Embajada solicita que se corrijan los defectos de fondo presentes en el citado artículo, en nombre del respeto que se debe a los valores profesionales del periodismo, a la verdad y a la realidad de Venezuela.

Atentamente,

Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino Unido

LP

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