Iglesias patrimoniales necesitan apoyo para su mantenimiento

Filtraciones y reparación de piezas históricas encabezan las prioridades

Delia Meneses/El Universal

El reloj de la Torre Catedral de Caracas fue construido en Londres e instalado en 1888 bajo la presidencia del Dr. Rojas Paúl. Lo fabricó José Rodríguez Lozada, conocido por haber donado gratuitamente el reloj de la Puerta del Sol de Madrid.

Guillermo Durán, cronista de Caracas, relata que a finales del siglo XIX la plaza Bolívar de Caracas era una suerte de club social donde los visitantes se guiaban por la hora del reloj de la Catedral.

Esta pieza de gran valor histórico y que forma parte de la identidad caraqueña está dañada y para su reparación se está solicitando, en las misas y a través de las redes sociales, la colaboración de los feligreses.

La campaña emprendida por Monseñor Adán Ramírez, Deán de la Catedral de Caracas, invita a colaborar con el sostenimiento del templo que alberga los restos de parte de la familia del Libertador, con el fin de poder emprender obras de mantenimiento del recinto que cobija imágenes centenarias que también requieren restauración urgente.

Para Aníbal Isturdes, quien preside el Comité de Defensa de la parroquia San José, la memoria urbana está amenazada. Muchas edificaciones requieren atención en la zona pero una de las que evidencia mayor deterioro es la iglesia, una estructura de gran valor histórico construida a finales del siglo XIX y cuyo techo amenaza con desplomarse.

En las adyacencias del templo reposan los restos de madera pertenecientes a la cúpula que se desprendió el año pasado. Actualmente, con recursos de la Arquidiócesis de Caracas, se llevan a cabo labores de reparación pero la iglesia requiere un trabajo de restauración  exhaustivo. En la fachada es posible observar la pintura desconchada de los frisos y en su interior múltiples filtraciones.

La congregación religiosa de las Siervas del Santísimo Sacramento es la  responsable de Santa Capilla, en la avenida Urdaneta, y del Santuario Nacional Expiatorio en La Concordia, dos edificaciones religiosas que son patrimonio de la ciudad y que necesitan mantenimiento en techos y paredes.

En 2012, el Gobierno del Distrito Capital inició reparaciones en la nave central y una de las laterales de Santa Capilla, que se paralizaron en diciembre de ese año sin culminar la impermeabilización de la azotea y la recuperación de la nave izquierda. También falta reparar los vitrales, restaurar los bancos y los confesionarios.

La Basílica Menor Santa Capilla fue construida en seis meses, a lo largo de 1883, por orden del presidente Joaquín Crespo, en el sitio donde se ofició la primera misa en Caracas. En su interior está el cuadro del pintor venezolano Arturo Michelena, La multiplicación de los panes.

El monte y gran variedad de plantas crecen en la fachada de Santa Capilla y de la iglesia de Nuestra Señora de Altagracia, agrietando los frisos.

Obra del arquitecto Manuel Mujica Millán, con su altura de 27 metros, el Santuario Nacional Expiatorio es la capilla más alta de la ciudad. Este patrimonio de la nación que tiene 106 años necesita atención pues es víctima de filtraciones y también de la indigencia.

Richard Hernández, vecino de Petare, recoge el sentir de la comunidad cuando exhorta a las diferentes instancias del gobierno a retomar el trabajo para preservar el patrimonio de la iglesia Dulce Nombre de Jesús, la más antigua de la ciudad cuyos antecedentes remontan al año 1621. Allí aguardan por la restauración del púlpito, uno de los seis retablos y la Adoración de los Reyes Magos, un fresco de Tito Salas.

De cara a la Semana Santa cuya preparación comienza el miércoles 14 de febrero con la imposición de las cenizas, los feligreses piden mayor atención para la infraestructura  religiosa por tratarse de un patrimonio histórico de la nación que es necesario preservar.

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