Iconografía de la Virgen del Valle

A María la conocemos bajo diversas advocaciones. No son “muchas Marías” sino una sola, a quien conocemos según la mirada de cada pueblo, de cada época y de cada presentación que ella misma ha hecho para darnos a conocer más y mejor a su hijo Jesús.

Las Advocaciones corresponden siempre a nuestra María, que es Única, pero que se ha presentado en diferentes lugares y de diferentes formas. Estos múltiples títulos reconocen diversas causas:

1.-Hechos de la de María.
2.-Aspectos de su persona y de su misión.
3.-Lugares especiales de su intervención.
4.-Modos de manifestación a favor de los .

Estos diferentes matices presentados por las advocaciones tienen el valor de ser signos a través de los cuales se expresa la riqueza de la persona y misión de María. Una advocación mariana es una alusión mística relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María. La Iglesia Católica reconoce innumerables advocaciones en torno a la de la madre de Jesús, a las cuales se rinde culto de diversas maneras.

Existen dos tipos de advocaciones: las de carácter místico, relativas a dones, misterios, actos sobrenaturales o fenómenos taumatúrgicos de la Virgen, como Anunciación, Asunción, Presentación, etc. y las apariciones terrenales, que en muchos casos han dado lugar a la construcción de santuarios dedicados a la Virgen. Estas advocaciones a dan lugar a múltiples patrocinios (como “virgen protectora”) de pueblos, ciudades o países, o de diversas entidades o cofradías.

Las advocaciones marianas se suelen nombrar con las fórmulas “Santa María de”, “Virgen de” o “Nuestra de”. Igualmente, las advocaciones suelen dar lugar en muchos casos a nombres propios femeninos, compuestos del nombre María y su advocación: María del Carmen, María de los Dolores, María de Lourdes, entre otras, su celebración, en la mayoría de los casos, se hace de forma conjunta el día 8 de septiembre o primer domingo de septiembre, el día que la Iglesia celebra las “Apariciones de la Santísima Virgen en los más célebres santuarios”.

Hagiotoponimia

Es la parte de la toponimia que estudia los topónimos relacionados con los nombres de santos, y, por extensión, con la santidad, lo sagrado y, en última instancia, con voces derivadas de la religión. Deriva del griego hagios “santo”, topos “lugar”y ónimo “nombre”: nombre de lugar relacionado con los santos.

Se llaman por ello hagiotopónimos a los topónimos formados a partir de un nombre:

De un Santo: San Juan.

De una fiesta religiosa: La Asunción.

De un lugar o culto de peregrinación: Valle del Espíritu Santo.

Color azul

Desde los albores del arte cristiano se les daba el color azul a las tres personas divinas y el color rojo a las personas humanas. Así Jesús, cuando se le pinta con doble vestidura (túnica y manto), la túnica, -la vestidura interna- es de color azul, porque es Dios, y el manto externo de color rojo, porque se ha revestido de la humanidad.

En cambio la Virgen María lleva la túnica de color rojo (porque es persona humana) y el manto de color azul para indicar que su Hijo la ha “revestido” de su divinidad. La tradición cristiana escogió el color azul como color de la virginidad, de la piedad y del cielo.

Imagen

La “Purísima Concepción” es un privilegio y don gratuito, concedido sólo a la Virgen y no a ninguna otra criatura, en atención a que había sido predestinada para ser la Madre de Dios.

El Hermano Nectario María describe la imagen de nuestra Virgen del Valle de la siguiente manera: “… es una antigua escultura que mide un metro de alto, de lindo rostro y de dulce mirada, con las manos juntas ante el pecho, vestida de ricas telas conforme a la costumbre española de esa época. No tiene niño en los brazos ni sentado sobre las rodillas”.

Grageas para estar al tanto… Espíritu Santo:

Riachuelo, el segundo en importancia en Nueva Esparta. Nace en la montaña de El Copey, atraviesa la población del Valle del Espíritu Santo, la ciudad de Porlamar y desagua en el mar por la boca de Guaraguao.

Fuente: Sol de margarita