Falta de planificación e inversión agravan la sequía

Vecinos piden que se respete el plan de racionamiento para tomar previsiones

El fenómeno climático El Niño que traerá pocas lluvias, la falta de inversión en el sistema Tuy 2 y el retraso en las obras del Sistema Tuy IV (que sería otra fuente de agua para Caracas) convertirán el 2016 en un año difícil en cuanto a suministro de agua.

Con el nuevo plan de racionamiento implementado por Hidrocapital desde el pasado 4 de enero, en la parroquia Caricuao ahora tienen dos días sin servicio de agua: jueves y domingo. Milagros Perera, dirigente vecinal de la zona, explica que no pueden planificar sus rutinas pues no se cumple el cronograma. “Hemos pasado más de 24 horas sin agua. En lugar de quitarnos el servicio el domingo, lo hacen el sábado a las 6 p.m. o las 8 p.m y la restituyen el lunes a las 9 a.m. No hay un control”, dice Perera y agrega que a pesar de la crisis de agua la ciudad está llena de botes cuya reparación puede tardar meses en algunos casos.

Para los varguenses el inicio de año ha sido más crítico. Luis Amaya tiene más de 39 días sin agua en su casa en Montesano. Lourdes González tiene 4 meses con los grifos secos en su edificio en el casco central de Maiquetía, mientras que Clara Lugo lleva más de tres semanas en espera del servicio para la parroquia Macuto. “La aducción del acueducto litoral está registrando picos mínimos de captación, apenas 180 litros de agua por segundo, lo que ha hecho que los ciclos de distribución se distancien notoriamente. Lo más grave es que no existen tendencias climatológicas que estimen mejoras”, explica una fuente de Hidrocapital Sistema Litoral, que pidió mantener el anonimato.

En las últimas semanas, en promedio, un hogar en Vargas puede pasar entre 60 y 120 días sin agua. La mayoría de las casas y edificios viven invirtiendo en camiones cisternas, promediando cinco durante una semana a un costo de Bs 10 mil cada uno. Los vecinos de Terrazas del Ávila que en mayo de 2015 pagaban entre 4 mil y 5 mil Bs por cisterna ahora gastan entre 8 mil y 10 mil. Jaime Gallardo, miembro de la Asociación Venezolana de la Industria de Aguas Subterráneas, plantea que la falta de insumos puede dificultar tomar acciones para mitigar las consecuencias de la sequía. “En los edificios donde hay equipos de bombeo dañados, las piezas y repuestos no se consiguen”. El experto recomienda reparar fugas de agua en lavamanos y pocetas y a las residencias aumentar la capacidad del tanque subterráneo.

A su juicio, la falta de previsión y el retraso de obras en materia de distribución de agua agravan los efectos de la sequía. El Sistema Tuy IV (con 10 años de retraso) aportaría 21 mil litros por segundo al sistema. Reactivar los pozos subterráneos es otra medida que podría ayudar. En los 90 había 50 y aportaban 500 litros por segundo de agua a la red.

 

NADESKA NORIEGA ÁVILA , DELIA MENESES |  EL UNIVERSAL

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