Pedir asilo político puede terminar en un fracaso anunciado para los venezolanos en EEUU

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Pedir asilo político en Estados Unidos se ha convertido en los últimos años en la “salida fácil” para muchos venezolanos que intentan huir de la crisis. Armar casos en los que se presentan fotos personales en marchas opositoras, haber sido víctima del hampa, y asegurar que la nación atraviesa una grave situación, son algunos de los sustentos que presentan los solicitantes en las oficinas de inmigración, sin algún éxito garantizado.

No contar con pruebas sólidas y “reprobar” en la entrevista al no poder demostrar que su vida corre peligro si regresan a Venezuela, son dos de los factores principales que hacen que un caso de asilo sea rechazado, como explica el abogado y especialista en este tema, Gustavo Lugo, publicó Tal Cual.

“Existen muchos casos que no cumplen con el requisito, hay venezolanos que para ganar tiempo igual introducen el caso  y viven cuatro años ‘legalmente’ porque el país le otorga un permiso de trabajo y un social security hasta que le salga su entrevista final para la aplicación del asilo”, comenta.

Pero no todo lo que brilla es oro y lo que antes se tardaba cuatro años ahora puede demorarse menos de un mes, luego de que el despacho de Donald Trump optara por aplicar nuevas políticas de inmigración como medida de contención a la masiva ola de peticiones de asilo. “Mi caso no cuenta con bases sólidas, no tengo pruebas para demostrar el asilo, y ahora las entrevistas salen mucho más rápido”, dice Yorjan, un venezolano de 33 años que no llegó a introducir su caso y ahora permanece de manera ilegal en Nueva York.

“Hace como tres años empezaron a extorsionarme en Ureña, estado Táchira, dónde yo era dueño de una importadora y tenía que pagar vacunas para que no me cerraran el negocio. Un diciembre me llegó una circular dónde se me exigía el pago de 25 millones de pesos colombianos, ni siquiera bolívares, para que no me cerraran o me mataran, y ahí fue donde empezó Cristo a padecer”, relata.

Pero la falta de “facturas” o comprobantes bancarios que demostraran el pago de las excesivas sumas de dinero exigidas, fueron la piedra de tranca en su caso. Yorjan, quien prefiere no dar su apellido, dice que su única meta es permanecer en Estados Unidos así sea ilegal, “este es el país de las oportunidades”.

La ola de emigración venezolana al territorio estadounidense tomó vuelo en 2017 al recibir 29.250 peticiones de asilo político, según el Departamento de Inmigración de ese país. Una cifra que deja a los nacionales por encima de los chinos y nos consolida como nacionalidad número uno en solicitudes, de acuerdo con las estadísticas del Departamento de Seguridad Interior.

En este sentido, el abogado Lugo aclara que un fracaso en la entrevista final con el oficial de inmigración que decidirá el caso, no supone una sentencia final. “Fracasar en la entrevista no quiere decir que van a meter presa a la persona ni nada por el estilo, simplemente si no procede, la persona tiene un mes para abandonar el territorio. Hay venezolanos que están mal asesorados en el tema y se dejan llevar por comentarios… Di que en Venezuela hay escasez de alimentos y medicinas, que no tienes seguridad y fracasan en las entrevistas”, advierte.

Pero el endurecimiento de los procesos de asilo desde el 31 de enero no ha frenado en su totalidad la llegada de nacionales a tierras estadounidenses. “Yo no quiero vivir más en Venezuela, me acabo de graduar de la universidad y no veo un futuro para mí”, afirma María Alejandra. “Yo metí mi asilo político dos meses después de haber llegado a Miami, no estoy segura de que me salga, pero mientras tanto puedo trabajar y ganar dinero para enviarle a mi familia. Si me lo niegan mi plan es irme a Argentina para hacer un postgrado, pero regresar a Venezuela no es una opción”, dice.

 

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