Luisa Ortega Díaz, la peligrosa y deseada ‘garganta profunda’ de EEUU y Colombia

La fuga de la ex Fiscal Luisa Ortega tiene temblando a más de uno. Si decide contar lo que sabe, será la garganta profunda que siempre han buscado tanto los opositores al despótico régimen venezolano como los críticos de Juan Manuel Santos. Su profundo conocimiento del Gobierno chavista y su cercanía a Diosdado Cabello pueden resultar claves para destapar las conexiones entre dirigentes políticos, militares, guerrilleros de las FARC y narcotraficantes.

«Su salida de Venezuela es importante para Colombia porque nos puede permitir contar, por primera vez, con alguien que va a revelar la verdad de las complicidades entre las FARC y el cártel de los soles (formado por generales venezolanos). Porque lo que hay en la actualidad en Venezuela es una narco-dictadura y la que tiene las pruebas es la ex Fiscal. Ojalá las entregue», le dice a EL MUNDO Andrés Pastrana, que ha sido uno de los ex Presidentes que han denunciado con más vehemencia, desde hace varios años, los abusos de la Administración chavista. «Es a lo que le tiene miedo Maduro, porque no pudieron destruir las pruebas. Y para Santos también es una papa (patata) caliente. Va tener el temor de dejarla en Colombia y tiene razones para preocuparse porque ella sabe qué tipo de injerencia hubo de Cuba y Venezuela en el proceso de paz de las FARC».

Para fuentes consultadas por este diario, la huida rocambolesca de Luis Ortega debió planearla y costearla Estado Unidos, la nación que sería el destino final.Colombia, por tanto, servirá solo de escala y Méjico, si al final confirman el viaje, será otra parada fugaz para aportar en la Cumbre de Fiscales latinoamericanos los datos de los pagos de Odebrecht a Nicolás Maduro y otros altos cargos. «Esa fuga lleva el sello de la CIA para que les sirva de testigo de cargo contra la cúpula chavista», aseguró una fuente que pidió no mencionarlo.

La llegada de Ortega a Bogotá supone, asimismo, una nueva señal de cómo los tiempos y las relaciones con los vecinos han cambiado. Si antes el Gobierno Santos encontraba molesta la mera presencia del opositor Henrique Capriles por temor a incomodar al inquilino de Miraflores, que jugaba un papel importante en el proceso de paz con las FARC, hoy en día el Ejecutivo acepta que la actual bestia negra del régimen chavista aterrice en suelo colombiano y el Presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Congreso, el diputado Efraín Torres, pide seguridad para ella. «Maduro quiere silenciarla», asegura.

Con Luisa Ortega Díaz llegaron el viernes a la capital colombiana su marido, el ex diputado Germán Ferrer, quien fuera su asistente, Gioconda del Carmen Ferrer González, y el fiscal anti corrupción, Arturo Vilar Esteves.

Este diario preguntó a la presidencia de gobierno si habría alguna reacción oficial y la respuesta, al cierre de esta edición, era que de momento no dirían nada.

Carlos Holmes Trujillo, pre-candidato a la presidencia del opositor Centro Democràtico, y notable ex embajador en el pasado, manifestó que el Gobierno debe conceder asilo político a Ortega. No sería la primera vez que Colombia acoge a un disidente. También asiló en su día a Pedro Carmona, el Presidente de Confecámaras que encabezó el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez. En aquélla ocasión -abril del 2002- el Gobierno de Andrés Pastrana respaldó al fallecido coronel y rechazó su salida del poder por métodos no democráticos.

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