El Papa pide en la Misa del Gallo sobriedad y huir de los lujos

Francisco critica enfermedades como “la mundanidad, el exhibicionismo y la vanagloria” durante su homilía de Nochebuena

Solo tres días después de enumerar las virtudes necesarias en la curia y criticar enfermedades como “la mundanidad, el exhibicionismo y la vanagloria”, el papa Francisco ha pedido llevar “un comportamiento sobrio, sencillo, equilibrado y lineal” durante su homilía en la Misa del Gallo, celebrada en la Basílica de San Pedro la noche de Nochebuena.

Bergoglio se ha referido a una sociedad que está “ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo” y, frente a ella, ha recomendado la sencillez y sobriedad para “vivir lo que es importante”.

Ante los fieles que acudieron a escuchar la misa a la Plaza de San Pedro, decorada con un árbol de Navidad de 25 metros y por un portal de Belén, Francisco ha deseado que los católicos renuncien a las riquezas del mundo.

Frente a la representación del Niño Jesús, ha pronunciado: “Este Niño nos enseña lo que es verdaderamente importante en nuestra vida. Nace en la pobreza del mundo, porque no hay un puesto en la posada para Él y su familia. Encuentra cobijo y amparo en un establo y viene recostado en un pesebre de animales. Y, sin embargo, de esta nada brota la luz de la gloria de Dios”.

Ha destacado también virtudes como la bondad, la misericordia y el amor para vivir una vida “sobria, justa y piadosa” y ha pedido que cesen los miedos y temores porque la Nochebuena conmemora el nacimiento de Jesús.

“Ahora -ha afirmado- tiene que cesar el miedo y el temor, porque la luz nos señala el camino hacia Belén. No podemos quedarnos inermes. No es justo que estemos parados”. Por el contrario, ha instado en la tercera Misa del Gallo que celebra como pontífice a “ir y ver a nuestro Salvador recostado en el pesebre”.

Una noche que, para el Papa, es “motivo de gozo y alegría”, un júbilo que recomienda compartir y que llevará, dice, a lograr una sociedad en la que haya paz entre las naciones.

“En esta noche brilla una luz grande. Sobre nosotros resplandece la luz del nacimiento de Jesús”, ha celebrado, una luz que para el máximo representante de la Iglesia Católica “viene a iluminar nuestra existencia, recluida con frecuencia bajo la sombra del pecado”.

 

María Salas Oraá/El País