El asesino de la clínica abortista de Colorado: “No más trozos de bebés”

La fiscal general de Estados Unidos y el gobernador de Colorado son los primeros en culpar de la matanza a la retórica antiabortista

Dos días después de que un hombre la emprendiera a tiros contra un centro de planificación familiar en Colorado Springs, Estados Unidos, el móvil del suceso sigue siendo tratado con discreción por las autoridades, pero empiezan a trascender algunos detalles que dan una idea de la mentalidad del sospechoso. Tras ser detenido, Robert Lewis Dear dijo a los agentes: “No más trozos de bebés”, según aseguró un miembro de las fuerzas de seguridad a los medios de comunicación con la condición de anonimato. La fuente dijo también que el interrogatorio del sospechoso había sido caótico. Dear comparecerá este lunes ante un juez.

El pasado viernes por la mañana, el sospechoso entró con un arma larga en un centro de la organización Planned Parenthood en la segunda ciudad de Colorado y la emprendió a tiros. Actuó solo, diría después a los agentes. Mató a tres personas, una de ellas un agente de policía de 44 años. Hirió de bala a otras nueve, cinco de ellas policías, que están fuera de peligro. Fue detenido después de estar atrincherado durante más de cinco horas y disparar contra la policía.

Los investigadores y la propia organización de planificación familiar han sido muy cautos a la hora de determinar que se trate de un crimen ideológico. El domingo por la tarde, fue la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, quien dijo: “No es solo un crimen contra la comunidad de Colorado Springs, sino contra las mujeres que reciben atención médica en Planned Parenthood”. El alcalde de la ciudad, el republicano John Suther, dijo que el motivo del tiroteo “se puede inferir del lugar elegido”. El presidente, Barack Obama, cargó contra el fácil acceso a las armas en su país, una de las cuestiones más frustrantes de su mandato, pero no hizo ninguna referencia al móvil.

 

El gobernador de Colorado, el demócrata John Hickenlooper, se pronunció el domingo en televisión para pedir “que se baje el tono” de la “retórica incendiaria que vemos en todos los niveles”. “Creo que debemos tener un debate como mínimo para exigir cautela cuando discutimos estas cuestiones, de forma que la gente no llegue hasta el punto de ponerse violenta”, dijo el gobernador.

El grupo Planned Parenthood es contratista del Gobierno federal en la atención médica a mujeres con pocos recursos en el área de planificación familiar, con asesoramiento sobre anticonceptivos,pruebas médicas y práctica de abortos. Tiene 700 clínicas por todo el país y recibe unos 500 millones de dólares del presupuesto federal.

Planned Parenthood es objeto desde hace años de las iras de la derecha cristiana antiabortista, que tiene gran influencia en parte del Partido Republicano. En la actual campaña por la nominación presidencial, la retórica antiabortista se ha convertido en un asunto central en el bando republicano, con sus 16 candidatos compitiendo en los debates por mostrar la máxima dureza verbal posible contra Planned Parenthood. Los republicanos prometen acabar con todas las fuentes de dinero público para estas clínicas, hasta el punto de convertirlo en el principal punto de fricción en la negociación del último presupuesto, en octubre, cuando amenazaron con bloquear de nuevo la Administración federal.

Un grupo antiabortista inició una campaña de desprestigio este año contra Planned Parenthood consistente en varias horas de vídeo grabado con cámara oculta en el que activistas se hacen pasar por personas interesadas en comprar tejidos fetales de restos de abortos. El uso político de estos vídeos alcanzó su máxima exposición pública en el debate que los candidatos republicanos celebraron en California en septiembre, cuando la candidata Carly Fiorina dijo que en los vídeos se ve “fetos vivos, moviendo las piernas, mientras una voz dice que hay que mantenerlo con vida para cultivar su cerebro”. Tal escena no existe, según quienes han revisado los vídeos completos. Internet está lleno de referencias a estos detalles fáciles de encontrar.

Mientras, van emergiendo detalles del asesino de Colorado Springs. Robert Lewis Dear tiene 57 años y vivía solo en una caravana en un pueblo de las montañas Rocosas al oeste de Colorado Springs. Es originario de Carolina del Sur. Tiene antecedentes por violencia doméstica. Tras divorciarse, vivió un tiempo solo en una cabaña en el bosque en Carolina del Norte sin agua ni luz. Los pocos que le conocieron han asegurado a los medios que es un hombre conservador, pero nunca dio la impresión de ser un extremista. Su conversación era escasa y desordenada.

 

PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL/El País

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