Cinco mujeres ofrecen una mirada íntima a la crisis de Venezuela

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El documental “Mujeres del caos venezolano” muestra al espectador desgarradores testimonios de cinco mujeres venezolanas que sobreviven entre la desidia, el miedo y la impunidad. Quizás el mejor modo de entender lo que está ocurriendo en Venezuela es conocer cómo vive la gente día a día.

Esto es precisamente lo que la cineasta venezolana Margarita Cadenas logró hacer con su documental Mujeres del caos venezolano.

Mediante las historias de cinco mujeres, Cadenas muestra el miedo, la angustia y las penurias que marcan su cotidianidad. Con un atinado uso de recursos narrativos, la directora lleva al espectador dentro de los hogares de estas personas e invita a la reflexión.

Las mujeres en medio del caos

Kim, Olga, Eva, María José y Luisa son heroínas contemporáneas de Venezuela. A través de sus biografías, expuestas con abierta honestidad frente a cámara, vemos el reflejo de la crisis que enfrenta el país. Las carencias en el área de la salud, la situación de los presos políticos, la impunidad, la escasez de alimentos y el miedo afloran en las vidas de estas féminas.

 A través de un sinnúmero de malabares, Kim, una enfermera que tiene dos trabajos, se ve en aprietos para ofrecer un servicio sanitario de calidad en el departamento de pediatría de un hospital, donde los familiares y pacientes deben llevar hasta las sábanas y conseguir los medicamentos que necesitan.

“Siento mucha tristeza de tener que dejar nuestro país. Rompemos sentimientos, rompemos corazones, y creo que rompemos una vida para empezar otra”, comenta Kim, quien se alista para abandonar el país, junto a su esposo y sus dos hijos.

María José solo tiene agua por algunas horas en la semana. En casa se han acostumbrado a lavar, limpiar y bañarse con agua almacenada. Se adentra en el mercado negro para encontrar pañales y leche para su niño. Pero lo más notable es que vive todo el tiempo con miedo. Cuando maneja, presiona constantemente el seguro de su carro por temor a que un motorizado la asalte. “Es algo con lo que hemos aprendido a vivir, o a sobrevivir”, explica.

Eva está desempleada, se dedica a hacer colas toda la noche para poder comprar comida y espera irse del país apenas tenga una oportunidad.

Luisa, excomisaria de la policía, extraña a su hijo Rosmit Mantilla, preso político. Cada día tropieza con los objetos de su hijo: la ropa, una silla vacía, los recuerdos.

Olga, mesonera, se deshace en llanto ante cámara al contar cómo balearon a su hijo frente a ella. Entraron en su casa dos hombres de Operación de Liberación del Pueblo, OLP, apagaron la luz y le metieron una pistola en la boca para que no se moviera. Ella escuchó cómo su hijo agonizaba, sin poder hacer nada. Cuando prendieron la luz, uno de los hombres dijo: “no es el muchacho que estamos buscando”.

Durante el documental, las palabras de dirigentes venezolanos contrastan con la realidad que se presenta ante nuestros ojos. El dictador Nicolás Maduro asegura que va a “abarrotar” las calles con productos de reserva. La canciller venezolana Delcy Rodríguez afirma en la OEA que “en Venezuela se han importado alimentos para alimentar a tres países del tamaño de nuestro país”.

Mientras tanto, el hambre hace colas en las madrugadas con la esperanza vaga de que al día siguiente haya un poco de arroz para llevar a casa.

“Me sentí como una espía”

Cadenas nació en Caracas y realizó estudios de comunicación social en la Universidad Católica Andrés Bello. Llegó a Francia en 1982. Su amplia trayectoria como periodista y realizadora en medios de comunicación como la BBC le ha dado las herramientas necesarias para realizar este tipo de trabajo.

Según indicó Margarita Cadenas a DIARIO LAS AMÉRICAS, “este es un documental para que el mundo vea cómo está Venezuela. Mi idea era reflejar lo que está pasando. Es muy importante que nuestro problema sea divulgado”. Y nada mejor para mostrar al mundo lo que sucede en ese país que profundizar en las historias de estas mujeres.

El documental contó con ayuda de MC2 Productions y la productora Les films d’ici Paris. El rodaje duró poco más de un mes, pero la investigación tomó varios meses, sobre todo para buscar a las mujeres.

“La película se organiza estando yo en Francia. Después fui a Venezuela en bajo perfil. Todo se hizo de una manera muy secreta. Me sentí como una espía, porque nunca llegábamos todos juntos, escondíamos los micrófonos, usábamos cámaras pequeñas, lentes de espías”, explicó la realizadora.

Las locaciones fueron en Caracas y otros lugares que Cadenas no revela para proteger a sus entrevistados. “Se hicieron vínculos con ONGs para conseguir a estas mujeres e hicimos una selección. Tuve que convencerlas, porque hay mucho miedo en Venezuela”, enfatizó.

Primero que todo es un trabajo que corresponde a un proceso psicológico de mucha intimidad, para lograr eso se debe establecer una relación cercana y de confianza. Cuando las fui a ver lo primero que les dije es que yo no estaba haciendo un documental noticioso, para mí lo importante era hacer una película. Un documental humano, algo que se alejara del amarillismo”, explicó.

En efecto, no vemos en su trabajo imágenes violentas per se, no hay sangre, no hay enfrentamientos armados en las calles, pero la violencia visual que representa ver una caja de medicamentos vacía, un barrio destruido o el llanto de una mujer que explica cómo mataron a su hijo por error, son elementos suficientes para entender la crisis de un país.

“Todas aceptaron porque querían poner su grano de arena por Venezuela. Como cineasta entras en el libro de vida de esa persona, y se crea un vínculo muy especial. Cuando llegas a la entrevista, que toma horas, varios días, hay una relación entre un psicólogo y su paciente, diría yo, porque uno va afinando las preguntas, y ellas están a flor de piel, cada una en su sufrimiento”, expresó.

Cadenas también valoró el papel de trabajos como este para impulsar la acción de los venezolanos en el exterior.

“Tenemos que aportar de una manera u otra, trabajando en asociaciones, los que estamos fuera de Venezuela tenemos que ayudar a nuestro país y necesitamos que la comunidad internacional nos ayude. Debemos estar unidos porque si no, no salimos de esto. La lucha es una sola”.

Por último, la directora denunció la situación política de su país natal.

“Estamos en las manos de una dictadura. Las instituciones están destruidas, es inadmisible que un país rico como Venezuela permita que sus niños mueran por malnutrición, o porque no tienen medicamentos; es inadmisible la opresión que existe, que hayan destruido todo el aparato de producción venezolano. Necesitamos recuperar a Venezuela”, concluyó.

El documental se ha presentado en Praga, Ginebra, Londres, La Haya, Frankfurt, Copenhagen. La presentación del 9 de abril, en Silverspot Cinema Coconut Creek, será el estreno de esta pieza en Estados Unidos. Esta proyección se realiza a beneficio de la organización Saludos Connection, que recauda fondos para llevar ayuda a Venezuela.

Luego se presentará en Chapple Hill, North Carolina, en Naples, y en Miami el 13 de abril. Después de las proyecciones en EEUU, seguirá a Francia, Toronto, y Nueva York.

 

Mujeres del caos venezolano de Margarita Cadenas 3’36” Trailer VOES from MC2 Productions on Vimeo, resña DIARIO LAS AMÉRICAS