Elba Escobar cuenta cómo es vivir en EE.UU.

Primera actriz por excelencia en Venezuela, reina en las telenovelas y en el teatro, Elba Escobar regresa a los escenarios zulianos para conquistar al público con la obra Disneizuela, un retrato de la mujer criolla que lucha por sacar adelante a sus hijos. La artista cuenta a PANORAMA los detalles del montaje que ya presentó en Maracaibo.

 

—¿Qué plantea Disneizuela?

 

—Disneizuela es un monólogo que cuenta la historia de una mujer que tiene cinco hijos y en principio, el enfoque  y el objetivo de ella es conseguir un trabajo para poder alimentarlos y salir adelante. Es una  trabajadora, una mujer muy popular, del pueblo; ha trabajado en todo. De  pregonera, de obrera, en casas de familia. Y aunque sus patrones se están yendo del país, esa no es una opción para ella, entonces tendrá que ver cómo resolver su vida. En el transcurrir del montaje ella va echando el cuento de su mamá, de sus gustos y episodios muy conmovedores.

 

—Ese personaje se parece mucho  a los que ya ha hecho en televisión. Entonces  se supone que le resultó fácil la interpretación…

 

—Bueno, efectivamente ese personaje ya lo he hecho en las telenovelas. En “Contra viento y marea”, “El país de las mujeres” o  “Cosita rica”, por nombrar algunas. En “La mujer perfecta” también; fíjate que era  una costurera, ahí era la mamá de Mónica Spear.  Pero ninguno se parece al otro, cada rol es especial, cada uno tiene lo suyo.  No te niego que estos personajes me salen muy fácil, como fluidos, pero igual tienen una parte de trabajo.

 

—¿Y cómo  vive este reencuentro con ese público que tanto la quiere?

 

—Es muy conmovedor porque la gente está como muy agradecida.  Yo volví a Venezuela el año pasado con la obra Yo sí soy arrecha y me lo disfruté mucho,  imagínate que giré por 12 ciudades, como sucede esta vez. Siempre que vengo es un reencuentro en el que recibo puro amor. La gente llora conmigo, me esperan para saludarme, abrazarme, tomarse la foto. Y yo salgo con el corazón arrugado por que estos tiempos son de mucha nostalgia y emociones propias de la situación del país.

 

—¿Qué más puede pedir  una actriz con 40 años de carrera?

 

—Yo creo que lo que en mí ocurre es muy hermoso porque mantengo una vigencia así pasen los años. No importa qué tantos años tenga de edad o de carrera, siempre me recuerdan y eso yo lo agradezco; los complazco porque he dado mi vida al arte. A veces he pensado en el retiro, pero  luego caigo en cuenta que no puedo. En primer lugar  porque el trabajo me mantiene productiva, más  joven. Y segundo porque necesito facturar  para pagar mis gastos (risas).

 

—¿Se le ha complicado vivir en Estados Unidos?

 

—No lo veo complicado. Allá lo que sí angustia es tener que trabajar para poder costear tu estadía.  La verdad es que es el mismo drama que se vive en cualquier país. Aquí en Venezuela la gente tiene que trabajar para poder  liberar los gastos del mes. En Miami he podido sobrevivir haciendo teatro.

 

—¿La televisión por qué no se  le ha dado?

 

—No me han llamado, pese a que he hecho  varios casting. No me molesta hacer audiciones porque entiendo que no todos me conocen. En Venezuela era distinto; me llamaban para ofrecerme el personaje y ya.  Aquí hace casting hasta la gente más famosa.

 

—¿Qué es lo que influye? ¿El acento? ¿O el poderío de empresas mexicanas que conectan más rápido a sus talentos con Telemundo y Univisión?

 

—Mira, es que la crisis también está en Miami porque solo hay un canal produciendo telenovelas, que es Telemundo. Al año graban como dos o tres, porque las demás tienen locación en México. Por lo general son historias con tramas mexicanas por ser el público de mayor audiencia en Estados Unidos.  La razón por la que no nos dan la oportunidad a algunos es precisamente porque hay pocas historias con personajes para los venezolanos.  Pero igual  te respetan y valoran tu currículo.

 

—¿Es rentable hacer teatro en Venezuela viviendo en el exterior?

 

—No mi amor. Para nada. Imagínate, mucho menos ahora con esa subida del dólar. Yo tuve que trabajar muchísimo en Miami para poder dejar pagadas las cuentas  de diciembre y enero. Ahora, con la platica que me paguen aquí en bolívares ayudaré  a mi familia, informó Panorama

(noticiasaldiayalahora.co)

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