¡Atentos! Esta es la idea que se debate por pulverización del extinto “bolívar fuerte”

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El “bolívar fuerte” quedó devaluado. “En Portugal no puedes hacer eso, lo que pasa es que con Maduro lo hacen porque no sirve para nada“, fue el reclamo de  un hombre de 62 años al dueño de una panadería que subió, según él, de un día para otro el precio de los panes.

“Es un abuso. Ellos dicen que no tienen para producir y tiene  que comprar con sus dólares, pero el dólar no ha subido ¿Cómo se explica eso? Culpan a Maduro pero quien paga es uno”, dijo el señor Alfonso a El Cooperante, residenciado en La Candelaria, Caracas, desde los 1o años cuando sus padres llegaron al país buscando una nueva vida. Aquí, vio crecer a sus hijos y nacer a sus dos nietas, ya todos fuera del país por la aguda crisis que los llevó a regresar a España. Molesto, dijo a esta redacción que la situación del país es generada tanto por el Gobierno como la oposición. “Me indigna porque este es un país hermoso, pero no hay nadie con mano dura“.

La molestia del anciano se suma a la de unos tantos venezolanos asfixiados por el panorama político. No es para menos.  La economía  entró en hiperinflación hace semanas al rebasar por primera vez en su historia el umbral del 50 % de inflación que define este fenómeno. El país caribeño es el único del mundo que ha cerrado con una inflación acumulada de cuatro cifras, que según cálculos de firmas económicas privadas superó el 2.700 % en 2017.

El Gobierno del presidente Nicolás Maduro aumentó los sueldos mínimos y los salarios de los funcionarios públicos hasta en 6 ocasiones en 2017, y en 2018 dos nuevas alzas  que según algunos expertos es “gasolina” para la “hoguera” de la hiperinflación. Pese a los repetidos incrementos de sueldo, los venezolanos que ganan sueldo mínimo apenas pueden cubrir sus necesidades alimenticias de una semana.

Una de las razones irregulares de la alza desproporcionada de precios se debe principalmente a que existe una dolarización de facto en el país, o por lo menos es lo que argumentan comerciantes: aumentan su productos o mercancías cada vez que aumenta el paralelo pues es a esa tasa que compran ante la sequía de dólares oficiales. Así, los venezolanos se debaten entre la idea de dolarizar oficialmente todas las actividades comerciales del país, incluyendo salarios, pero ¿está realmente preparado el país?.

Economistas y periodistas han señalado que se debe tomar medidas que demuestren una voluntad de cambio, por supuesto, a nivel gubernamental. “La realidad es que nadie quiere bolívares”, dijo la periodista Ginnette González. Y ciertamente es así, los ciudadanos que perciben un poco más del sueldo mínimo tratan por lo menos una vez al mes de comprar mínimo 10 dólares para aunque sea no sentir tan fuerte como se pulveriza su ingreso. La realidad es que esos 10 dólares no alcanzan ni para un vuelo aéreo y menos un café en otro país.

Luis Carlos Díaz, experto en temas digitales, precisó en su cuenta de Twitter que a su consideración  una dolarización “lograría estabilizar la economía porque no resuelve el déficit fiscal del Estado. La mejor forma de enriquecer el debate es ver otros ejemplos de la región, como Bolivia y Perú”. 

Y es que los venezolanos antes de hacer una compran ya calculan cuánto equivale eso en dólares:  unos zapatos cuestan 20 dólares, un pantalón de dama al menos 50 y un mercado completo más de 100 dólares. Para quienes están en el exterior parecerá poco, pero se olvida un detalle, el salario mínimo mensual que percibe la mayoría de los venezolanos, incluyendo empleado públicos, es un poco más de 1 dólar.

“La propuesta del ‘quick fix” de la dolarización para resolver problema hiperinflacionario no es mala idea, pero institucionalmente complejo; no será fácil habilitar FMI para un préstamo de balanza de pagos sin una auditoría de los activos del Estado”, remató el economista Alexander Guerrero, reseñó El Cooperante

 

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