¿Abandonan las aerolíneas venezolanas el mercado nacional?

Las empresas locales levantan vuelo hacia el exterior ofreciendo tarifas en bolívares, mientras el mercado doméstico sufre las consecuencias de un parque aéreo disminuido y aeropuertos con infraestructura limitada.

En los últimas semanas varias aerolíneas nacionales han comenzado a operar nuevos vuelos al exterior y otras han retomado itinerarios, aprovechando el espacio que han dejado las empresas internacionales establecidas en el país, las cuales aún esperan que el Estado venezolano les liquide 3.700 millones de dólares por concepto de boletos emitidos al tipo de cambio oficial, incluso desde el año 2012.

En este “boom” de vuelos internacionales destacan Avior que, en marzo de este año, anunció el inicio de operaciones de Avior Regional con la idea de que la matriz dedique esfuerzos al mercado internacional. En esa línea, la compañía agregó a sus itinerarios internacionales (Miami, Panamá y Manta) los de Manaos Curazao, Bogotá y Medellín. Para continuar su plan de expansión, la empresa anunció planea comprar 12 aviones de mediano y largo alcance con préstamos de la banca pública.

Venezolana ha incorporado a sus itinerarios de Dominicana y Panamá los de Bogotá y Medellín, poco antes que Avior. Esta compañía, originaria del estado Zulia, tiene seis aviones en línea de vuelo y proyecta incorporar otros dos que estaban en mantenimiento.

Aserca, por su lado, retomó a principios de este mes el vuelo que por años operó a Dominicana.

Láser sumará a sus rutas de Aruba y Santo Domingo, las de Punta Cana, en septiembre, y Panamá en diciembre.

La decisión ha sido bien recibida por el mercado, pues se trata de una oportunidad para los venezolanos, que han visto como se les cierra la posibilidad de viajar fuera del país, dada la drástica reducción en la oferta de asientos y vuelos desde finales de 2013, y por el cobro de las tarifas en dólares a partir de enero de enero pasado.

De acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) entre enero y mayo de este año se emitió 53% menos boletos al exterior en el mercado venezolano, en comparación con el mismo período del año pasado.

Aunque los pasajes ofrecidos por las locales están denominados en bolívares, distan un tanto de las posibilidades económicas de la mayoría de los venezolanos y aún así hay quienes compran. Sin duda, esta es una opción para viajeros de negocios con oficinas en la región, especialmente en Colombia.

– Según el cristal con el que se mire –

Usuarios, analistas y operadores del sector le han dado varias lecturas a este giro que han tomado las aerolíneas nacionales, interesadas en aprovechar los espacios dejados por las empresas extranjeras de transporte aéreo, tal como han dicho algunos de sus representantes.

“Líneas aéreas descuidan el mercado nacional y privilegian los vuelos al exterior”, manifestaba un usuario molesto porque Venezolana los tenía esperando cinco horas en el aeropuerto internacional Santiago Mariño de Porlamar. El pasajero acusaba al INAC – Instituto Nacional de Aeronáutica Civil- de ser responsable de la situación, pues este organismo es el que autoriza nuevas frecuencias tanto en el mercado doméstico como hacia el internacional, lo cual en buena medida depende de la disponibilidad de flota y de factores como la puntualidad, que es una de las patas cojas de la empresas nacionales de transporte aéreo, como evidencian las constantes quejas de los viajeros, más allá de la disponibilidad de equipos y las limitaciones de los terminales aéreos.

Consultado sobre los beneficios o perjuicios que pudiera representar para los viajeros nacionales la decisión tomada por algunas compañías de aprovechar espacios en rutas internacionales, Pietro Caschetta, presidente de la Asociación Venezolana de Agencias de Viajes y Turismo (Avavit), señaló que para los usuarios representa la posibilidad de salir al exterior, pues aunque cueste creer, si hubieran querido ir a Aruba y Curazao, no hubieran podido.

Hacia esos destinos operan algunas líneas internacionales, pero estas exigen pago en dólares, mientras que la oferta de las nacionales es en bolívares, salvo cuando se trata de viajeros no residenciados en el país.

Caschetta, que se acaba de estrenar como presidente de Avavit, dijo que en Venezuela hay menos conectividad aérea por dificultades para mantener la flota de aviones, lo cual obliga a reducir vuelos y a usar partes y piezas de algunos aviones en una práctica denominada canibalización. Sin embargo, cree que la oferta de vuelos domésticos no se ha reducido por la expansión de operaciones de las locales al exterior y asegura que obedece al aumento de la demanda. Aseguró que en las vacaciones esta crece 50%.

“El incremento de rutas al exterior no es motivo para que no haya conectividad aérea hacia el interior”, dijo al señalar que hace tres años había unos 30 vuelos a Margarita y ahora no llegan ni a 15. A esto sumó que los aeropuertos nacionales no tienen infraestructura y capacidad para atender la demanda.

En ello coincidió con José Yapur, presidente del Consejo Superior del Turismo (Conseturismo), quien, en reciente comunicado de prensa, advirtió de la reducción de 30% de los vuelos nacionales en los últimos 16 meses por problemas relacionados con la limitada infraestructura aeroportuaria nacional. “La situación actual del mercado doméstico responde a exceso de regulaciones, deficiencias de aeropuertos, tráfico aéreo afectado por condiciones de los  terminales, escasos mostradores, correas de equipajes dañadas, menos y viejos aviones y tripulaciones disminuidas”, explicó en entrevista.

Yapur considera que con las nuevas rutas internacionales las líneas aéreas venezolanas está tratando de optimizar su capacidad y de buscar rentabilidad.

Señaló que a los venezolanos se les hace difícil viajar al exterior por el aumento de costo de los boletos en bolívares y el pago en dólares de los itinerarios ofrecidos por las empresas internacionales. Pero apunta que en el mercado local ocurre lo contrario, pues la demanda crece atraída por precios que, aunque este año están siendo ajustados mes a mes, se mantienen regulados.

A ello agrega que viajar por tierra es incómodo, los terminales son limitados y los tramos pueden ser muy largos, más aún en temporada.

No cree que las empresas nacionales estén descuidando el mercado doméstico y citó el caso de Venezolana, que si bien abrió nuevos vuelos a Bogotá y Medellín, incrementó sus frecuencias entre Maracaibo y Maiquetía y Maracaibo y Margarita. Señaló que con esta decisión la compañía está tratando de alimentar sus vuelos internacionales con pasajeros nacionales.

Conseturismo llamó la atención de las autoridades, a las cuales instó a reunirse con representantes de las aerolíneas nacionales en la búsqueda de soluciones dirigidas a beneficiar a los usuarios.

Julio Arnaldes, director de la Asociación Venezolana de Mayoristas y Empresas de Representación Turística (Avemarep), señaló que la situación que vive el mercado aéreo en Venezuela, ha provocado que, sin ser su principal negocio, las aerolíneas nacionales, estén interesándose aún más en la operación internacional.

Resaltó que, sin duda, volar hacia destinos cortos, desde 30 minutos hasta 2 horas y media- al exterior resulta más rentable que hacerlo en el mismo tipo de rutas dentro del país, con ingresos -aunque en bolívares (y costos en dólares)- que se llegan a quintuplicar.

Un pasaje desde Caracas a Aruba en una aerolínea nacional ronda los 60.000 bolívares, menos de $100 al cambio del mercado negro, mientras que en dólares, con una línea aérea internacional como Insel Air, es de 220 dólares en promedio, tomando como referencia la tarifa flexible, que permite cambios. Al cambio libre, esto es más de dos veces el precio en bolívares.

Arnaldes dijo que sin ánimo de cuestionar a las empresas que están poniendo el ojo en el mercado internacional, corren el riesgo de desatender de cierta manera los vuelos nacionales.

Señaló que las matemáticas no se equivocan y que solo basta ver el reducido parque aéreo venezolano, conformado por 67 aviones disponibles de un total de 125 que se contabilizaban en marzo pasado, y en consecuencia la disminución drástica de asientos.

Cree que -sin duda- ello va a afectar el mercado local, donde ya no hay cupo solo los fines de semana sino también los días de semana y donde los aeropuertos permanecen abiertos hasta altas horas de la noche porque los aviones permanecen más tiempo volando que hace unos seis años, cuando los terminales operaban entre 6:00 y 7:00 pm.

“Aunque suban las tarifas la gente tiene que seguir usando el servicio”, expresó.

Un pasaje ida y vuelta Caracas-Porlamar-Caracas costará en diciembre 6.283 bolívares, con impuestos incluidos, de acuerdo con la cotización arrojada por la web de la estatal Conviasa. Antes del aumento de tarifas aprobado por el Ejecutivo Nacional, un boleto entre Maiquetía y Porlamar tenía un costo de Bs 2.500 bolívares.

La mayoría de empresas nacionales de transporte aéreo no muestran disponibilidad en la ruta para el mes de diciembre, lo cual puede explicarse por la demanda o por la dosificación del inventario.

No obstante la demanda que acusan operadores turísticos, solo hasta mayo la cantidad de boletos emitidos en el mercado doméstico había caído 14% respecto al mismo lapso de 2014.

El Estimulo

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