Real Madrid, vencer al contragolpe

Isco será suplente, El Madrid planifica un partido de presión, robo y ataque inmediato para superar al líder por velocidad con la creatividad de Modric y Marcelo

ABC

Es el clásico más extraño de los últimos tiempos. El Real Madrid arrolló al Barcelona en agosto y después Valverde pilotó la dura crisis azulgrana para levantar a su equipo y elevarlo hasta el liderato de la Liga. A su vez, hastiados de títulos y de lesiones, los blancos comenzaron a sufrir una rara sequía que Cristiano ha regado en diciembre hasta devolver al campeón a la normalidad. El quid del sumo desafío de hoy es: ¿Qué Real Madrid y qué Barcelona nos encontraremos? Zidane, ayudado por su cuerpo técnico de elite,realiza una apuesta especial: jugará al contraataque para intentar ganar en golpes secos, en jugadas verticales y al primer toque, con Cristiano como rematador. El análisis telemétrico de Bettoni, Msaidie y Llopis desvela que la única manera de sorprender a la retaguardia del rival es con velocidad de jugadores y de balón.

Benzema intentará aprovechar el flanco más débil del enemigo, Vermaelen, que a sus 32 años ha jugado solo 28 partidos en tres temporadas

Carvajal, Marcelo y Cristiano, autor de cinco goles en cuatro encuentros, serán protagonistas principales de esta estrategia con sus incursiones por las bandas y Modric como director de los pases finos. Y en la sombra de Cristiano, en silencio, Benzema deberá aprovechar el flanco débil de la defensa barcelonista, Vermaelen, quien a sus 32 años solo ha disputado 28 encuentros con el Barcelona después lesionarse constantemente. «Dará un rendimiento inmediato», adujo Zubizarreta en 2014. El exportero no sigue en el club y el belga no ha estado a lo largo de un trienio. Hoy está. Y se le espera. Le esperan Modric y Carvajal, que abordarán esa vía para abrir boquete. El objetivo de la segunda táctica de Zidane, el movimiento defensivo, es que Casemiro y Varane impidan que sea Messi quien haga el boquete.

Líneas demasiado juntas

El campeón de Liga plantea el duelo de estrellas al contragolpe porque ofensivamente necesita la rapidez como arma y defensivamente es esencial frenar las penetraciones de Messi con las líneas del centro del campo y de la zaga muy juntas, para que el segundo muro anule la jugada del argentino si supera primero a Casemiro.

Zidane ha prohibido arriesgar con una ofensiva alocada, calentados por el apoyo del público, porque esas alegrías trastocarán la colocación del sistema y se pagarán en la respuesta azulgrana. Prefiere atacar con acciones precisas y verticales, en tres pases, y resguardarse atrás. Ramos, Varane y Casemiro solo subirán en las acciones a balón parado, el resto del clásico estarán siempre en la retaguardia.

Pases precisos en el área

El responsable del Real Madrid tiene claro su esquema y esconde sus artífices. Todo el mundo piensa que el francés alineará el once que ganó la Champions. Es lo lógico. Pero en su recámara se guarda dos cartas, Kovacic y Bale.

El croata es, junto a Casemiro, el futbolista de mayor energía física en la estrategia de presión y de inyección de poderío en el fútbol de ataque. Jugó muy bien frente al Barcelona en la Supercopa de España. El galés es el segundo arma de Zidane para añadir énfasis al contraataque. El segundo tiempo será distinto con el británico, porque su zancada atlética se medirá a un enemigo más agotado. En este enfrentamiento de las mejores calidades del fútbol planetario será fundamental el capítulo físico.

«Cristiano se encuentra al cien por cien», advierte su jefe. Incluso Bale está en condiciones de rendir el partido entero. El entrenador madridista cuenta con toda la plantilla disponible y su dolor matinal consistirá en dejar en la grada a cinco profesionales sin mayor argumento que tiene a veinticuatro hombres capaces y solo pueden vestirse de corto dieciocho.

Las jugadas de falta y de saques de esquina serán la otra faceta que el Real Madrid explotará en un partido que Zidane programará largo, con serenidad mental, sin precipitaciones que desperdicien goles en los pases decisivos, sin ansiedad por ganar, porque las prisas son malas consejeras. El mensaje eterno de Juanito, «noventa minuti son molto longos en el Bernabéu», se hará realidad en el ideario del francés para el clásico. En el trabajo secreto de Valdebebas se han ensayado una nueva baraja de centros y de pases interiores en el área con el fin de sorprender en unas acciones que el Barcelona conocía de carrerilla y que ahora deberá volver a estudiar. Casemiro y Varane entrarán al remate por caminos distintos, con Ramos como viejo señuelo.

Los errores salen muy caros

La partida de ajedrez está planteada. Luego, cualquier error cambiará el encuentro. Zidane y Valverde saben que el clásico lo ganará quien cometa menos fallos, porque las equivocaciones son letales ante Cristiano y Messi. Los dos mejores del mundo no perdonan al resto de los mortales cuando yerran. Humillan con goles al que no lo hace bien. El técnico francés ha pedido a sus pupilos que aseguren los pases, que no se la jueguen en el capítulo defensivo y que sean prácticos ante cualquier presión. Contundencia.

Para Cristiano será un clásico especial. Marcó un golazo en el Camp Nou en la Supercopa de España, anotó otro legal que le anularon, fue expulsado y le endosaron cinco partidos de sanción. No olvida. Ni perdona.

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