Siete errores que cometes al lavarte el rostro y seguro no conocías

Lavarnos la se convierte en una rutina que todas las personas hacemos, al menos, una vez al. Pero no todos nos ponemos a pensar si lo hacemos de forma correcta o no. Y es que aunque parezca una de las cosas más fáciles, hay muchos que se nos pasan por alto. Costumbres como utilizar muy caliente o muy fría, abusar de la higiene o no utilizar los productos adecuados son errores habituales que solemos cometer en este proceso, y no son los únicos.

1. Lavarse en exceso

Cierto es que cuando es época de calor todos nos duchamos más de una, dos o tres veces al día para intentar controlar las altas temperaturas, y así refrescarnos un poco. Pues bien, tienes que saber que esta rutina no es buena para tu piel, ya que hará que ésta se estropeé. El exceso de agua, jabón o productos de limpieza facial resultan perjudiciales para tu rostro.

Intenta controlar este tipo de rutinas, y procura seguir los consejos de los expertos, quienes aseguran que basta con lavarse la cara, o ducharse, una vez al día.

2. No hidratar tu piel

La aplicación de crema hidratante o incluso algún tipo de aceites es fundamental para mantener nuestra cara, nuestra piel, en perfecto estado. Lavarse la cara es muy sencillo, pero parece que cuando tenemos que aplicarnos crema nos entra toda la pereza, cosa que no debería suceder.

Y es que para que la piel no se reseque y no sufra las consecuencias del excesivo calor o frío, intenta mantenerla hidratada a todas horas. Así que ya sabes, si eres de los que parece tenerle alergia a las cremas o a los aceites, acostúmbrate a hidratar tu piel después de cada lavado o ducha.

3. Utilizar agua caliente

En invierno, sobretodo, nos apetece mucho abusar del agua caliente. No sólo cuando nos duchamos, sino que también cuando nos lavamos las manos o la cara. Pues bien, este es un error que cometemos mucho, el que tenemos que comenzar a evitar en la medida de lo posible. Y es que eso de agua muy caliente o muy fría no es bueno para nuestra piel.

El calor y el agua caliente lo que hacen es resecar la piel, pero también pueden provocar que aparezcan venitas pequeñas por todo el rostro. Por eso, se recomienda agua fría o en todo caso tibia. Ya sabes, si es algo que sueles hacer habitualmente, intenta cambiar de rutina.

4. No utilizar productos adecuados

El jabón que tenemos en casa, con el que nos solemos lavar la cara también es muy importante. La mayoría de nosotros no prestamos atención a este detalle, pero la verdad es que resulta ser algo importante. Pero no sólo el jabón influye en la correcta limpieza de la cara. Así, tenemos que saber elegir a la perfección, y dependiendo de nuestro tipo de piel, cuáles son los mejores jabones o qué limpiador es el más adecuado.

Los jabones que mejor suelen ir para todo tipo de pieles son los artesanales, los que están elaborados con ingredientes de lo más natural.

5. No exfoliar tu piel

Lavarse la cara es algo que hacemos todas las personas, pero no sucede lo mismo cuando hablamos de exfoliárnosla. Pues bien, es un proceso que se debería repetir una o dos veces por semana, al menos, para que nuestra piel esté saludable. Pero claro, este proceso, como muchos otros, requiere su cuidado y su dedicación.

No abusar de ellos es una de las claves para conseguir tener una piel perfecta y a la vez saludable. Hay muchos tipos de exfoliantes, desde los más específicos, a los genéricos o los artesanales. Infórmate de cuál es el mejor para tu piel y no dudes en mimarla de vez en cuando.

6. No enjuagarse bien

Lavarse la cara no es complicado, la verdad, pero muchas veces, cuando lo hacemos, se nos pasa por alto un detalle. Y es que hay que enjuagar de forma correcta tanto el jabón como los productos de limpieza que utilicemos. Si en la piel se quedan restos de estos productos, provocarán que los poros de la piel se obstruyan, lo que lleva a la aparición de los granos que tan poco nos gustan.

Sea la hora que sea, y aunque lo que menos te apetezca sea lavarte la cara, cuando lo hagas, hazlo bien y de forma correcta. No permitas que la piel sufra por culpa de las malas costumbres.

7. Abusar de las toallitas

Cuando nos lavamos la cara no sólo lo solemos hacer con agua. Las toallitas, ya sean faciales o normales, son un recurso al que solemos acudir todos en más de una ocasión. Pues bien, tienes que saber que no es algo muy recomendable, ni para nuestra piel ni para nuestra cara.

Aunque te parezca que las toallitas limpian a la perfección, no es así, no te engañes. Los restos de maquillaje o de suciedad, que quedan en el rostro tras el uso de las toallitas, hacen que tu piel se vaya estropeando poco a poco. Eso sí, esto es perjudicial siempre y cuando se convierta en rutinario. Peor recuerda, el lavado con jabón no se puede sustituir por una toallita.

Fuente: Qué

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