Misionero estadounidense murió tras recibir varios flechazos de indígenas

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Un estadounidense misionero de 27 años murió en una aislada isla remota ubicada en la India, tras recibir varios flechazos de miembros de una tribu considerada como la última sobreviviente de la era neolítica, conocida por rechazar a todo tipo de extranjeros.

Aunque desde el año 2004 se estableció ilegal entablar contacto con esos habitantes, el estadounidense John Allen Chau, fue llevado el viernes por pescadores a las cercanías de la isla North Sentinel, en la Bahia de Bengala, y de allí pasó en una canoa a la isla.

Cuando pisó tierra el estadounidense fue recibido con una lluvia de flechazos, que aparentemente el costó la vida. Luego varios miembros de la tribu se le acercaron para atarle una cuerda al cuello y después arrastraron su cuerpo, de acuerdo al relato hecho por los propios pesadores que lo trasladaron hasta el lugar.

Su cuerpo fue recuperado el martes.

Hasta ahora han acusado del crimen a seis personas, cuyos nombres no se dieron a conocer, sin embargo ninguno de los acusados forma parte del de la tribu, por lo que se sospecha que fueron los mismos pescadores que accedieron a llevarlo.

La intención de Chau era evangelizar a los primitivos habitantes de North Sentinel Island, en el archipiélago de las islas Andaman. Chau también era conocido como un viajero y explorador en varias expediciones de las cuales dejaba testimonios en diversos lugares en Internet, y en una ocasión dijo en una entrevista en 2015 que su inspiración era Jesús.

“Es una tragedia que jamás se debió haber permitido que sucediera”, escribió Stephen Corry, director de Survival International. “Las autoridades hindúes deberían haber protegido a los habitantes de North Sentinel y a la isla para seguridad de la tribu y de los forasteros”.

Las autoridades de la India, después de un tsunami en el año 2004, sobrevolaron la isla en helicóptero para ver si los primitivos requerían e ayuda y el recibimiento que tuvieron se hizo célebre con una foto en la que se observa a un indígena correr en la playa amenazando con su lanza a los tripulantes de la nave.

Dos años después, dos pescadores suyo bote tuvo que desviarse hacia la isla de 60 kilómetros cuadrados, luego de quedar a la deriva, murieron a manos de los primitivos y sus cadáveres nunca pudieron ser recuperados.