¿Las mujeres detestamos el preservativo tanto como los hombres?

Este es un mensaje para todos los hombres que se quejan de que tienen que usar preservativo al tener relaciones sexuales: ¡nosotras también lo detestamos! Y por varias razones, todas ellas muy valederas. ¿Quieres conocerlas? ¡Ven conmigo!

Antes de continuar conozcamos sus ventajas

 

Una de las principales ventajas que presenta el preservativo es la casi imposibilidad de ser víctima de enfermedades de transmisión sexual tales como la sífilis y el HIV, sobre todo cuando no conocemos mucho del pasado sexual de nuestra pareja. Además evita el embarazo no deseado pudiendo tener relaciones sexuales con total tranquilidad.

 

Pero entonces ¿por qué detestamos tanto que nuestra pareja use preservativo?

 

La primera respuesta que seguramente pensarás tú también es la de “es muy incómodo” ¿verdad? Pero no solo pasa por ahí. Seguramente si te cuidas con condón, estarás de acuerdo conmigo que disminuye la sensación de placer. Afortunadamente, hoy en día la cosa está cambiando, pues existen diferentes modelos que se adaptan a las necesidades de cada pareja en particular.

 

Sin embargo, existen otras razones para detestar los preservativos como la fricción que ocurre en el momento de la penetración. Primero, porque el hombre pierde sensibilidad en la zona y necesita “activar” su miembro nuevamente y segundo, porque a nosotras también nos cuesta tener la suficiente lubricación como para lograr un poco de placer ¡y ni pensar cuando se rompen o están mal puestos!

 

Pero no solo detestamos el contacto con el preservativo, sino que su aroma no es digamos… muy agradable con nuestra nariz, sino que más bien es un olor como a globo. Esto con el paso del tiempo (por fortuna para nosotras y nuestra pareja) fue cambiando hasta evolucionar en condones con olor a fresa, melocotón, banana y chocolate por ejemplo.

 

Otra cosa que influye negativamente en nuestra visión sobre el preservativo es ¡no tener uno a mano! Ya el solo hecho de tener que salir a buscar unos en el medio de la noche, no hace de estos un santo de nuestra devoción ¿no lo crees?

 

Y por último, ¡la pérdida de tiempo! Eso es lo que más odiamos, pues mientras esperamos que nuestra pareja se coloque el preservativo o lo hacemos nosotras, la cosa muchas veces se enfría y cuesta volver a encenderla.

 

Fuente: Imujer

Compártelo: