El Espíritu de la Navidad toca la puerta de tú casa

El 21 de diciembre es un día especial para muchas familias alrededor del mundo. Es el día más corto y la noche más larga. Convencionalmente es el comienzo del invierno en la mayoría de los países. Para millones de personas, es la llegada del Espíritu de la Navidad. La bienvenida tiene diferentes manifestaciones.

El 21 diciembre, día del Espíritu de la Navidad, se celebra en algunos países árticos de Europa desde antes de que se festejara el nacimiento de Jesús.

Para ellos era el renacer de la naturaleza luego del invierno. Es el Solsticio de Invierno, el cual corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia del ecuador terrestre y es la fecha en que, convencionalmente, comienza el invierno en la mayoría de los países del Mundo. Es la noche más larga.

Con el paso del tiempo, la celebración se extendió y en cada región ha asumido características particulares. Por ejemplo, los hopis que pertenecen al grupo de antiguos habitantes de la meseta central de los Estados Unidos. celebran el 21 de diciembre, por ser el día más corto del año. El objetivo principal de la ceremonia ritual es para que el sol vuelva de su largo letargo invernal.

En América con el advenimiento de la Nueva Era estas tradiciones y culturas han comenzado a ser rescatadas y millones de personas celebran el 21 de diciembre como el día del Espíritu de la Navidad con diferentes rituales.

Para unos es el fin del año que concluye y el nacimiento del año venidero. La ocasión es porque es el solsticio de invierno con la noche más larga del año que da paso a la siguiente estación, y donde según la creencia celta, con la fuerza de la Tierra y el Cosmos se da comienzo a una potencia generadora de vida.

En algunos países de América, como Venezuela, el 21 de diciembre hay una cena especial que reúne a la familia y a los más allegados alrededor de una torta de navidad, donde cada uno de los presentes relata sus logros del año que concluye. El color naranja y el aroma a mandarina predominan en el ambiente.

Luego encienden una velita, preferiblemente color naranja, mientras, cada quien escribe en un papel, al Espíritu de la Navidad, sus deseos para el universo, mundo, el país, la familia y deseos propios. Estos papeles son quemados con la llama de la vela, simbolizando que en el humo que se desprende va el mensaje a los confines del Cosmos a una Conciencia Universal.

En un algún momento, los participantes expresan agradecimiento por todo lo recibido en el año que está por concluir. De manera simbólica se guarda silencio durante un minuto, mientras baja el Espíritu de la Navidad, el cual todos reciben con entusiasmo y alegría, aceptando así la Bendición de la Divina Providencia para seguir el camino durante el año venidero.

Más información en: DiosUniversal

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