¿Todavía están a tiempo los republicanos de deshacerse de Donald Trump y presentar otro candidato a la presidencia de EE.UU.?

La publicación de un video de 2005 en el que el candidato republicano, Donald Trump, se refiere en términos menos que halagüeños a las mujeres y a la forma en que él la trata parece haber traído la carrera presidencial estadounidense a una encrucijada tardía.

BBC Mundo

A pesar de una inusual disculpa, desde las propias filas republicanas se han alzado voces que piden que se retire de la contienda por la Casa Blanca.

Pero él ya ha dicho que no se irá por sus propios pasos.

¿Es posible quitarle la candidatura, a menos de un mes de los comicios?

La respuesta, contenida en la llamada “Regla 9” del Comité Nacional Republicano (RNC), incluye tres conceptos clave: “Muerte”, “declinación” y “otras circunstancias”.

“El Comité Nacional Republicano está por esta vía autorizado a llenar cualquier de las vacantes que puedan producirse en caso de muerte, declinación u otras circunstancias que afecten al candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos”, afirma la regla.

Pero Trump no parece tener planes de morirse. ¿Qué pasaría con los otros escenarios?


Declinación…

El sábado, pocas horas después del escándalo que desató la publicación de una grabación de 2005 en la que se escucha a Trump expresándose de forma obscena sobre mujeres, el candidato republicano dejó en claro que “no se retirará bajo ninguna circunstancia” de la contienda electoral.

Su declaración surgió tras los pedidos de muchos dentro de su partido para que se retire.

En el poco probable caso de que Trump declinara la candidatura, el Comité podríavolver a convocar a los 2.472 delegados a la Convención Republicana para que votaran por un nuevo candidato.

Eso, a estas alturas, no parece muy viable.

TrumpImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl viernes se desató una tormenta con la publicación de una grabación de Trump donde ofende a mujeres.

Así que la solución podría quedar en mano de la junta directiva del RNC, integrada por 160 miembros que representan a todos los territorios y estados. En este caso, el voto de cada estado y cada territorio tendría el mismo peso que en la convención.

Mike Pence, el nominado a la vicepresidencia, no sería promovido automáticamente, pues la junta está habilitada para elegir a cualquiera para llenar la vacante. Y muchos senadores y representantes republicanos muy probablemente favorecerían a un nuevo candidato que pudiera ayudarlos a conservar sus asientos.

Desafortunadamente para los oponentes de Trump, tal como lo dejó en claro el sábado, el candidato republicano no parece tener ninguna intención de tirar la toalla.

“Nunca me retiraré. Nunca me he retirado en mi vida”, le dijo Trump al diario Washington Post. Y agregó: “No, no renunciaré a esta contienda. Tengo un apoyo enorme”.


…U otras circunstancias

Los opositores a Trump pueden encontrar algo de consuelo en lo vago de la frase.

La Regla 9 nunca ha sido empleada. Y sus límites jamás han sido examinados.

Thomas Eagleton y George McGovern en 1972Image copyrightAP
Image captionThomas Eagleton (izq.) fue suspendido de la campaña de George McGovern en 1972.

Por lo demás, la última vez que un candidato abandonó tan tarde la contienda fue en 1972.

Se trató del candidato demócrata a la vicepresidencia Thomas Eagleton, quien se vio obligado a retirarse luego de que episodios de depresión se hicieran públicos.

Y por “otras circunstancias” generalmente se entiende la brecha entre muerte y declinación, como un coma, un derrame o alguna otra enfermedad que deje al candidato con vida, pero incapacitado para retirarse.

En otras palabras, se trata de una regla concebida para llenar vacantes, no para crearlas.

Algunos han propuesto una interpretación un poco más amplia de “otras circunstancias” para que incluya actos como crímenes, traición o incluso la adopción de principios “fundamentalmente contrarios a los del partido”, como explicó el comentarista Thomas Balch.

Pero Trump podría demandar por la vía legal si el concepto de “otras circunstancias” es empleado en su contra.

E incluso si cometiera un crimen, esto no le impediría ser candidato a la presidencia. Y de ganar, podría perdonarse a sí mismo.


Reescribir las reglas

Todo indica que ya es demasiado tarde incluso para esta jugada.

La Regla 9 puede ser modificada con una mayoría simple de votos en el comité sobre reglamentos del RNC, a lo que debería seguir una mayoría de tres cuartos en el RNC en pleno.

Pero cualquier cambio entraría en efecto 30 días más tarde.


Votar por alguien más

Si Trump no abandona la contienda, las reglas no permiten un remplazo republicano.

Donald TrumpImage copyrightREUTERS
Image captionTrump declaró que “no se retirará” de la contienda, “bajo ninguna circunstancia”.

Pero el candidato del partido Libertario, Gary Johnson, es un antiguo republicano que sirvió como gobernador de Nuevo México de 1995 a 2003.

En 2012 obtuvo 1,2 millones de votos y aparece en la boleta en todos los 50 estados.

Evan McMullin, exagente de la CIA y miembro del personal del Comité Congresional Nacional Republicano (NRCC) también está presentándose como independiente, pero entró a la carrera demasiado tarde para competir en todos los estados.

La desventaja para los republicanos es que un voto para un tercer partido puede ayudar a la victoria de la candidata demócrata Hillary Clinton.

La candidata del Partido Verde, Jill Stein, probablemente no atraiga a muchos republicanos.

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Denunciarlo y aguantarse

“Más suerte la próxima vez” no es la estrategia electoral más reconfortante, pero algunos republicanos descontentos piensan que su mejor opción es denunciarlo y esperar.

Mitt RomneyImage copyrightAP
Image captionMitt Romney: “Donald Trump es un fraude”.

Cada vez más republicanos están firmando cartas y escribiendo columnas denunciando a Trump.

Treinta ex legisladores republicanos lo hicieron el 6 de octubre, diciendo en una carta que Trump carecía de “inteligencia” y temperamento para ser presidente.

No propusieron que fuera reemplazado, sólo que los electores lo rechacen en las urnas.


Esperar que gane y recoger los platos rotos

Trump ha sido subestimado antes y al final podría resultar vencedor.

Los republicanos han aguantado hasta ahora la “campaña salvaje” de Trump, así que ¿por qué no esperar otro mes?

El poder ejecutivo es una enorme gestión que involucra miles de cargos y no hay suficiente gente leal a Trump para llenarlos.

Los republicanos -incluso los que no están satisfechos con el candidato- podrán ser capaces de dar forma a la política y cumplir en los asuntos que son importantes para sus electores durante los próximos cuatro años.

Por otra parte, Trump quizás ya ha hecho demasiado daño a la marca del Partido Republicano entre los electores hispanos, negros, musulmanes y las mujeres.