“Prostitutos” huyen de Venezuela para aliviar sus finanzas (Testimonios)

Rafael Sánchez -nombre ficticio para resguardar su identidad- tiene 27 años de edad y ya se ha hecho algunos retoques estéticos en la nariz y los párpados.

No se define como un hombre adicto a los parámetros de belleza, pero su trabajo lo obliga a estar al día con su cuerpo. Desde hace seis años se dedica a ser “escort”, una suerte de acompañante de lujo que también ofrece servicios sexuales.

El también estudiante de Comunicación Social, decidió irse del país en abril pasado porque la situación económica y la escasez de alimentos ocasionaron que no pudiera seguir costeando viajes y lujos a los que se acostumbró. “Tengo seis meses en Panamá. Vine porque lo que me pagaban por el servicio ya era insuficiente para seguir teniendo la vida que me merezco. Hace dos años pude ir a Canadá, Argentina, México y Aruba. (…) Y en 2015 nada de nada”, explica.

La historia de Sánchez no es única. En países como Colombia, Aruba y Brasil cada día son más frecuentes las denuncias de que venezolanos están “quitándole la clientela” a los locales. Según autoridades colombianas al menos 180 mujeres han cruzado la frontera en el último año para hacer de Cúcuta su plaza de trabajo.

El joven conoció las ganancias de ser escort por un compañero de clases. Luego, por vergüenza decidió hacerle creer a sus padres (residenciados en Carabobo) que vivía en Caracas con lo que ganaba siendo asesor de seguros. Indica a través de una conversación telefónica que con sus últimos clientes llegó a cobrar 100 dólares por 150 minutos, hasta 450 mil bolívares por un fin de semana.

El éxodo de trabajadores sexuales masculinos ha sido tan evidente, que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad de España, elaboró un estudio donde determinó que 87,1% de los que trabajan en Madrid son inmigrantes, siendo los venezolanos y los brasileños los principales. Esa misma encuesta arrojó que en cuanto a su orientación sexual, el 46,5% se declaró homosexual, 30,7% heterosexual y 22,8% bisexual.

“La situación allá (Venezuela) cada día se pone más dura. Ganaba bien pero llegó un momento que solo podía pagar el alquiler del apartamento, la comida, el gimnasio y alguna que otra camisa y pantalón”, explica Rafael.

Al ser consultado por su nueva vida en Panamá revela que se mantiene en el oficio porque genera mayores dividendos. En la actualidad ofrece un show erótico en una discoteca gay en la que le pagan 1.600 dólares al mes (sin contar las propinas que son depositadas cada fin de semana en su ropa interior).

En ese local ubicado en la zona de El Dorado ha hecho contactos con empresarios y hombres casados que buscan el placer de un escort con la mayor discreción posible. “La vida me ha cambiado. Aquí estoy ganando lo suficiente para vivir bien y para enviarle dinero a mis padres. (…) Ellos siguen sin saber a que me dedico, pero lo importante es que con mi trabajo ellos no se las ven tan difícil allá”, señala.

Sin embargo, la crisis económica no ha mermado el mercado sexual venezolano. Con solo buscar unos minutos en las redes sociales se pueden conseguir hombres que trabajan por su cuenta y se identifican como masajistas, exfutbolistas profesionales y hasta militares.

Por otra parte, existen “agencias” que se encargan de ofrecer sus modelos por catálogo. Basta que el cliente elija al joven de su preferencia, indique el tiempo del servicio y el lugar en donde disfrutará el encuentro sexual.

El responsable de una de estas agencias que prestan servicio en Caracas indicó que los precios varían, pero que en promedio una hora puede estar entre los 25 mil y los 35 mil bolívares. “La persona después de detallar lo que quiere, recibe un precio, el cual debe cancelar en dos partes: 50% antes y 50% después”, detalla para luego indicar que por seguridad solo aceptan transferencias bancarias. “Antes trabajábamos con efectivo, pero hemos sido estafados y robados”, acota.

por CaraotaDigital en noticiasaldiayalahora.co