Mónica Spear, la vida después de la muerte (II Parte)

El 6 de enero de 2014 dos víctimas se sumaron a la cifra de muertes violentas en Venezuela, se trató de la actriz Mónica Spear y su esposo Thomas Henry Berry.

En el hecho estuvo presente la pequeña Maya Berry Spear, hija de ambos, quien además recibió un disparo en una de sus piernas y aún tiene la bala allí.

Tras la muerte de sus padres la pequeña Maya quedó bajo la tutela de sus abuelos,Rafael Spear Tudares e Inge de Spear, quienes han intentado ofrecerle una vida tranquila y feliz pese a su terrible experiencia en el país, así lo aseguraron durante una entrevista exclusiva para Caraota Digital.

Maya “ha sobrellevado bastante bien su trauma, pérdida, es una niña con muchos recursos, muy inteligente… Recibió ayuda con terapeutas durante un año“, explica su abuela al detallar que la niña hace preguntas sobre su familia por estar consciente de la ausencia de sus padres y manifiesta extrañarlos.

Con ayuda de terapias Maya ha logrado superar su terrible experiencia. Foto: @Rastinge4

Con ayuda de terapias Maya ha logrado superar su terrible experiencia. Foto: @Rastinge4

Actualmente está cursando el segundo grado de educación básica y se desempeña muy bien en matemáticas y lectura, estudia bajo la modalidad de “home school“, dos veces a la semana va a clases y el tiempo restante está a cargo de su educación su tía Carolina Spear.

En su tiempo libre disfruta de pintar y hacer figuras con barro, acude a cursos de arte y pintura de dos a tres veces por año; acostumbra a homenajear a sus padres de forma espontánea, hace dibujos que los incluye y recopila fotografías en álbumes que observa frecuentemente con un particular sonrisa, “como si recordara algunos momentos especiales que compartió con ellos“, cuenta su abuela.

Frecuentemente comparte con sus ocho primos, y disfruta de continuos paseos con ellos. Su “compinche” es uno de sus primitos.

Maya en uno de sus paseos familiares. Foto: @Rastinge4

Maya en uno de sus paseos familiares. Foto: @Rastinge4

Durante una entrevista ofrecida al programa televisivo Detrás de las Cámaras, conducido por Luis Olavarrieta, Maya comentó que espera volver a Caracas “cuando no esté peligrosa”, manifestando en su inocencia el mismo cariño que su madre sentía hacia el país.

A Maya no le han faltado manos amigas, son muchos los que han querido ayudarla a superar lo vivido durante sus vacaciones en Venezuela. Una de ellas, la Miss USA para ese momento, Chelsea Cooley, tomó la iniciativa de crear una fundación para recaudar fondos en pro de ofrecerle una beca a la niña, también un grupo de ciclistas e incluso una empresa han colaborado para garantizar su futuro.

La aparición pública más reciente de la hija de Mónica fue el pasado 1 de septiembre en Orlando, Florida, donde estuvo acompañando a sus abuelos durante una marcha en respaldo a la “Toma de Caracas” organizada por la oposición venezolana.

La pequeña Maya junto a su familia durante la concentración en apoyo a la "Toma de Caracas". Foto: @Rastinge4

La pequeña Maya junto a su familia durante la concentración en apoyo a la “Toma de Caracas”. Foto: @Rastinge4

No todo ha sido fácil, a pesar del tiempo que ha transcurrido, la familia Spear aún extraña a Mónica. Todos han aprendido a continuar sus vidas de la mejor manera sin ella, manteniéndose fieles a su recuerdo.

El señor Rafael, padre de la actriz, la describe como una joven “inteligente, planificadora de su vida, que tenía muchos sueños por cumplir“, mientras que su madre Inge destaca que “era feliz por todas las cosas sencillas de la vida“.

Sus hermanos no dudaron para reseñar la particular actitud de Mónica ante la vida: “Le buscaba la felicidad a casi todo, esa era mi hermana“, dice Rafael Eduardo; mientras queJavier José la califica como “una madre extraordinaria, que inculcó en Maya valores de forma impresionante y se las ingeniaba para enseñarla a ser educada“.

Todos coincidieron en que la artista era una mujer sin malicia que siempre se expresaba con amor.

Mónica junto a su familia, demostrando una imponente unión. Foto: Google.

Mónica junto a su familia, demostrando una imponente unión. Foto: Google.

Los padres, hermanos y primos de Mónica explicaron cómo ha sido su vida tras perder a una de sus integrantes.

Inge de Spear destaca la tristeza y el dolor que siente al no contar con la presencia de Mónica en reuniones y celebraciones familiares; sin embargo, “nos dijimos ‘a ella le gustaría que nos mantuviéramos juntos’, por eso mantenemos esa costumbre“. Resalta que lo más difícil es ver crecer a Maya sin sus padres “ella nota la diferencia con otros niños, todos tienen a sus padres y los de ella no están“.

La vida de Rafael Spear cambió tras perder a Mónica “los padres no estamos preparados para perder a un hijo“, sentencia. Con respecto a su vida profesional reseña que se dedicaba a la gerencia de proyectos y prestaba servicios a una importante firma donde sintió que no estaba aportando el 100% de sus capacidades y al cabo de un año decidió renunciar. Ahora trabaja eventualmente con proyectos en el mismo ámbito, pero prefiere mantenerse con más tiempo libre para dedicarlo a su familia.

Rafael Eduardo resalta la unión familiar como principio base para superar las situaciones difíciles, asegura que su hermana le enseñó a ver la vida diferente, a vivir lo más feliz que le sea posible y a tener como propósito dedicar más tiempo a sus seres queridos, pero reconoce que la extraña.

Para Javier José “lo que ha cambiado -y es duro- es que ella no esté… Pero, disfrutamos mucho en familia, porque mis padres siempre nos inculcaron a mantenernos juntos“.

Su prima Dianela Corrie Spear, considera que los cambios en sus vidas “son parte del duelo” que, particularmente, le ha hecho dejar de querer visitar Venezuela aunque tiene que hacerlo.

A pesar de las dolorosas experiencias en el país, los Spear son una familia que se mantienen identificados con Venezuela y con un particular respeto le califican como un país bello y de valiosos recursos; aunque, ninguno de ellos tiene planteado regresar.

Rafael Spear considera necesario un cambio especialmente en la formación de valores que mantienen los venezolanos.

Todos coinciden en que la inseguridad que se vive en Venezuela es el motivo que los mantiene lejos; antes de que se suscitara la muerte de Mónica y Thomas, todos los miembros de esta familia fueron víctimas de robos y asaltos a mano armada en diferentes hechos.

Iría con ciertas condiciones, una de ellas es tener seguridad“, dice Rafael Eduardo, mientras su hermano Javier José califica como “arriesgado” volver al país.

Con respecto a la justicia venezolana, el padre de Mónica Spear cree que en Venezuela se hace necesario hacer modificaciones a las leyes, “las penas no deberían ser de muerte, pero si deberían prolongarse de manera moral y física“.

Criticó el procedimiento en el que fue capturado el asesino de la pareja Berry-Spear, al enfatizar en que se logró la aprehensión  gracias al apoyo de la comunidad que dio a conocer el lugar donde estaba escondido luego de que allegados a las víctimas protagonizaran una campaña haciendo pública una foto para que las personas pudieran identificarlo y denunciar su ubicación.

Los fans son una gran terapia

Para la familia Spear el apoyo incondicional de parientes, amigos y seguidores de Mónica ha sido de gran ayuda.

Aseguran que los fanáticos de su hija los han sorprendido por el cariño y respaldo moral que les han brindado, “el apoyo ha sido fantástico y constante“, aseguran.

Se atreven a calificar su ayuda como una de las cosas que más les ha servido para superar los momentos difíciles, “son una gran terapia“.

La belleza venezolana tras perder a Mónica

La inesperada muerte de Mónica demostró al país y al mundo entero que en Venezuela se vive una realidad llena de violencia, de balas y sangre, de ese tipo de inseguridad que no excluye razas ni estratos sociales.

Mónica no aspiraba títulos ni reinados, pero su inigualable belleza le permitió coronarse como la Miss Venezuela 2004 aunque el certamen fue todo un reto.

Rafael Spear cuenta que su hija era parte del 3% de los mejores estudiantes de ingeniería que existía en Estados Unidos; sin embargo, en una conversación que sostuvieron en alguna oportunidad ella le dijo “papi, esto no es lo que yo quiero hacer”, ante esta confesión él le recomendó trazar sus metas con lo que la hiciera feliz. Días más tarde Mónica le afirmó “ya se lo que quiero ser, actriz“.

La joven soñadora dejó su carrera de ingeniería y tiempo después se graduó como licenciada en Artes Dramáticas en la Universidad Central de Florida.

Según su padre, la inclinación de Mónica hacia los concursos de belleza “era cero“, ella se planteó una participación en el Miss Venezuela como una plataforma para abrirse paso en lo que realmente quería hacer: La actuación.

A pesar de esto, su paso por el mundo de la belleza dejó una marca imborrable y su muerte un sabor amargo.

Eterna embajadora de la ayuda social

Al alcanzar la fama Mónica fue nombrada embajadora de Asodeco y madrina de la Fundación Asperger, ambas organizaciones sociales que apoyan a personas con condiciones especiales, las dos  siguen funcionando actualmente y mantienen a Spear bajo sus cargo.

Mónica Spear compartiendo con los niños de Asodeco. Foto: @Ranstinge4

Mónica Spear compartiendo con los niños de Asodeco. Foto: @Ranstinge4

Dianela Corrie Spear señala que Asodeco opera con un presupuesto ajustado, sobreviviendo con la matrícula y la autoayuda. Sobre la Fundación Asperger resalta que su creación estuvo inspirada en el papel de Micaela Gómez, que su prima interpretó en la telenovela La Mujer Perfecta  y aseguró que con las labores sociales que Mónica realizaba “le encontró un sentido a su fama“.

LA PRIMERA PARTE:

Relato de un crimen: Hampa acaba con los sueños de una exitosa joven

por Caraota Digital en noticiasaldiayalahora.co