Luis Vicente León: Japón una experiencia inolvidable

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Tuve el honor de ser invitado por el gobierno japonés a visitar su país en el marco de un programa denominado “World influencers”. Llegué al aeropuerto de Tokio a las 9 am y a las 2 pm ya me recogieron para la primera reunión en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MOFA), una visita al Palacio Imperial y una entrevista en el Nikkei, el periódico económico más importante del país.

La agenda de toda la semana estaba igual de repleta, como la de cualquier japonés a lo largo de su vida productiva. Empezamos con el presidente de la Asociación Venezuela-Japón, el director general del Buró de Latinoamérica y Caribe del MOFA y un encuentro con  Aki Sakiguchi, académica japonesa especializada en el análisis del entorno venezolano, quien ha vivido en nuestro país, donde se casó con un venezolano y sus hijos han jugado beisbol en los criollitos. Luego una entrevista con el Dr. Hosono, del Instituto Cooperación Japonesa, me permitió conocer sobre el aporte de su país a nuestra región y el embajador saliente de Japón en Venezuela, Sr. Hayashi, me dio claves sobre Japón y su sociedad, la mezcla de tradición y modernidad, el interés en desarrollar relaciones de largo plazo y la visión más amplia de la cooperación internacional. También me aproximé  a los grandes temas de seguridad de Japón, conectados principalmente a sus asuntos territoriales con China y los riesgos con Corea del Norte. Algo que sin duda les preocupa y ocupa.

 

Tuve la oportunidad de dar una conferencia en la Universidad de Tokio para Estudios Extranjeros y hablar sobre el entorno económico, político y social de Venezuela y de ahí al tren bala para visitar Kyoto. Tiene cerca de 20 patrimonios de la Humanidad. Fui a la mayoría y caminé sus callecitas típicas, probé y me enamoré del té de ceremonia y fui al teatro de las geishas. En la noche me encontré con dos estudiantes venezolanos que vinieron a visitarme. Salí lleno de esperanzas al darme cuenta que hay tantos jóvenes valiosos preparándose en todo el mundo para asumir el reto de nuestro desarrollo futuro. Nuestra tarea pendiente es que todos ellos regresen.

 

Ya en Tokio desayuné y cené con amigos venezolanos que se encontraban de casualidad en la ciudad y celebré el cumpleaños más largo de mi historia, que empezó en horario Japón (13 horas antes) y terminó en horario Venezuela (13 horas después). El día siguiente me correspondió realizar una presentación en el seminario del Inter American Dialogue (IAD) sobre el rol de Japón en las relaciones de Latam y Asia Pacífico. En mi presentación destaqué la importancia del relanzamiento de la relación de Japón con nuestra región, cuyos lineamientos están recogidos en el discurso del primer ministro Abe en su conferencia en Sao paulo, y en la que lanzó su frase: “Trabajando juntos”. Es importante aclarar que a diferencia de otros lugares, cuando un japonés propone algo, piensa cumplirlo.

 

En la noche estuvimos en el coctel de bienvenida del seminario del BID en Japón. Una oportunidad para encontrar varios amigos venezolanos y conocer casualmente al embajador venezolano en Tokio, un guayanés descendiente de japoneses, profesional e inteligente.

 

Terminó mi visita con unas compras nerviosas en el supermercado, la visita a la torre de telecomunicaciones más alta del mundo y una faena final en el aeropuerto, ya chequeando las maletas , con una escena de película: un venezolano “flexible” y una japonesa apegada rígidamente a las reglas, discutiendo sobre el largo del salchichón donde venían los bokken de karate para mis hijos. Como se imaginarán, ella ganó y me costó caro.

 

Quiero agradecer al Gobierno de Japón por mostrarme su país maravilloso, lo que se convirtió para mí en una experiencia inolvidable.

luisvleon@gmail.com