Las revelaciones del juicio en Nueva York

Luego de un año de juicio presos y de cambiar tres veces de abogados los sobrinos de Cilia Flores, Efraín Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas fueron declarados culpables y serán sentenciados en marzo del próximo año. Aunque la defensa apelará la decisión del jurado, las revelaciones que hizo la fiscalía estadounidense que investigó los hechos involucran a por lo menos 11 personas y salpican a 4 funcionarios venezolanos 

Maibort Petit/El Nacional

Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas fueron arrestados el 10 de noviembre de 2015 y un año y 11 días después un fallo unánime del jurado los declaró culpables de conspiración para traficar 800 kilos de cocaína a los Estados Unidos. Asimismo, fueron declarados responsables de conspiración para manufacturar y distribuir cocaína en el país norteamericano.

Los dos acusados, sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, y del presidente Nicolás Maduro, han protagonizado una de las historias más escandalosas que le ha tocado encarar al gobierno venezolano. Campo Flores y Flores de Freitas fueron aprehendidos en Haití y transportados a la ciudad de Nueva York, donde fueron presentados a la Corte del Distrito Sur de Nueva York. El juicio en su contra se inició el pasado 7 de noviembre y concluyó el 18 de noviembre de 2016 con el veredicto de culpabilidad.

Campo Flores y Flores de Freitas viajaron a Puerto Príncipe en un jet privado para recibir allí 11 millones de dólares por organizar el envío de un primer cargamento de droga que tenían previsto enviar el 15 de noviembre de 2015. Luego del arresto, en pleno viaje, mientras eran deportados a Estados Unidos, los primos confesaron a los agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos, DEA, que habían cometido el delito por el cual iban a ser juzgados.

Cambiaron de abogados en tres oportunidades. Al final los primos fueron representados por abogados de dos escritorios jurídicos de alto perfil en la ciudad de Nueva Cork: Randall W. Jackson junto a John T. Zach y Joanna Wright de la firma Boies, Schiller & Flexner LLP y los de Flores de Freitas son David Rody, Michael D. Mann y Elizabeth Espinosa de Sidley Austin LLP.

El juez Paul Crotty, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, fijó como fecha tentativa de la sentencia el 7 de marzo del 2017. La pena mínima es de 10 años de cárcel; la máxima, cadena perpetua. A la espera del fallo judicial, que será apelado por la defensa, quedan sobre la mesa las explosivas revelaciones y grabaciones que la Fiscalía sacó a la luz a lo largo del proceso judicial. Los audios comprometen a la pareja presidencial ya que sus sobrinos aseguraron que usaban la rampa presidencial del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía para sacar la droga del país.

Campo Flores dejó claro ante los agentes de la DEA que la droga era proveída por la guerrilla colombiana FARC. Asimismo, aseguró en un chat telefónico mostrado por los fiscales federales al jurado, que traficaba drogas para pagar la campaña para las elecciones legislativas de diciembre de 2015 en Venezuela, en las cuales Cilia Flores fue reelegida como diputada a la Asamblea Nacional por el estado Cojedes.

La conspiración se desarrolló desde el mes de agosto hasta noviembre de 2015. La operación encubierta de la DEA se ejecutó con la colaboración de 3 informantes confidenciales (CS1,CS2 y CS3) y un testigo cooperante (CW1) y cubrió reuniones en tres países: Venezuela, Honduras y Haití. Se realizaron 2 reuniones en Honduras (4 de octubre y 6 de noviembre de 2015), 4 en Caracas entre octubre 23 al 27 de 2015) y una en Haití. Durante el juicio la defensa denunció que el agente Sandalio González hizo una apuesta con el informante José Santos Peña para ver si él lograba llevar a los acusados a Puerto Príncipe.

Campo Flores y Flores de Freitas fueron a Haití a recoger el dinero que supuestamente le iban a pagar por adelantado por el envío que se haría el 15 de noviembre de 2015. El un principio CS1 prometió llevarles $5 millones, luego se subió a $11 millones, y en algunos testimonios se escuchó $20 millones.

Los acusados llegaron al aeropuerto y Santos Peña los buscó en un vehículo encubierto de la policía antinarcóticos de Haití, se fueron al hotel Servotel donde el informante estaba hospedado, se sentaron a desayunar mientras Santos Peña conversaba sobre el envío de la droga y los grababa. Cuando recibió la llamada del agente de la DEA, les dijo que lo esperaran que iba a subir a su habitación a buscar el dinero. A los pocos minutos llegaron los oficiales de la policía y los arrestaron.

Alegatos encontrados

A lo largo del proceso judicial contra los sobrinos de la pareja presidencia venezolana, se plantearon dos posiciones encontradas: La fiscalía probó —más allá de la duda razonable— que los acusados eran culpables de la conspiración para traficar cocaína desde Caracas a Honduras y que para cometer el delito utilizaban sus conexiones políticas, incluyendo el uso del hangar presidencial para sacar la droga de Venezuela.

Los abogados de ambos convictos basaron su estrategia en la tesis que sus clientes fueron víctimas de una trampa tendida por informantes inescrupulosos y mentirosos de la DEA y que sus defendidos fueron tan “estúpidos” y “novatos” que cayeron en ella. A lo largo de sus presentaciones repetían la misma estrategia, a la vez que se empeñaron en acabar con la credibilidad de todos los informantes. Lograron eliminar al hombre clave José Santos Peña (CS1).

La Fiscalía aseguró que Campo Flores y Flores de Freitas se sentían “tan poderosos e intocables” por ser familiares de la pareja presidencial que creían que “podían trasladar casi una tonelada de cocaína de un aeropuerto a otro sin ser detenidos”. El gobierno estadounidense probó la culpabilidad de los acusados con grabaciones de videos y audio, fotos y transcripciones de conversaciones telefónicas mostradas al jurado, donde los dos convictos estaban negociando el envío de 800 kilos de cocaína de Venezuela a Honduras a cambio de 20 millones de dólares, y a los informantes de la DEA diciendo que el destino final de los cargamentos sería Estados Unidos.

Aunque hubo un intento de la defensa de eliminar la imagen, la fiscalía mostró el video donde Campo Flores aparece sosteniendo una panela de un polvo blanco que asegura es cocaína proveniente de la guerrilla colombiana de las FARC.

El fiscal Emil Bove III dijo al jurado que los acusados “fueron atrapados con las manos en la masa. Hay evidencia real en sus teléfonos que fueron incautados, en sus confesiones, en las grabaciones”. El fiscal advirtió que los acusados sabían que la cocaína sería enviada a los Estados Unidos y al menos durante 13 veces escucharon sobre el destino de la drogas.

Los conspiradores

Efraín Antonio Campo Flores: abogado de 30 años de edad, hijo de crianza de Cilia Flores. Está casado con Jessair Rodríguez Camacho y tiene dos hijos, el menor nació cuando el acusado estaba preso en el Centro Correccional de Manhattan. Según sus declaraciones juradas, tiene una empresa taxis en Panamá, ganó más de 10 millones de dólares en negocios con petróleo, tiene un Ferrari amarillo, motos de alto cilindraje, camioneta Land Rover, un apartamento en La Castellana y otros inmuebles en Caracas (El Paraíso y el Cafetal), una finca en Higuerote y 6 guardaespaldas, entre quienes había guardias nacionales. Participó en 4 reuniones de la conspiración en Caracas y dos en el exterior. Una en Honduras el 4 de octubre de 2015 y la otra el 10 de noviembre de 2015 en Haití donde fue apresado.

Franqui Francisco Flores de Freitas: 31 años de edad. Divorciado de Yessika Flores con quien tiene un hijo de 8 años de edad. Estudió hasta el cuarto año de bachillerato. Posee una camioneta Toyota 4Runner, una moto y compartía con su primo viajes en aviones privados y su fascinación por los vehículos rústicos y deportivos. Fue a todas reuniones de la conspiración, (4 en Caracas) y tres en el exterior. Las dos primeras en Honduras celebradas el 4 de octubre de 2015 y el 6 de noviembre de 2015. La tercera en Haití el 10 de noviembre de 2015, cuando la policía antinarcóticos haitiana lo arrestó en el hotel Servotel de Puerto Príncipe.

 

Carlos González: controlador de tránsito aéreo del aeropuerto internacional Juan Manuel Gálvez, de Roatán, ubicado a 35 millas de la costa hondureña. Trabajaba conjuntamente con un equipo de cómplices en el terminal aéreo, entre quienes se encontraban planificadores de vuelo, empleados de la oficina de aduanas, personal de seguridad y militares. Estuvo involucrado en narcotráfico por más de una década. Sostuvo dos reuniones con “El Sentado”, un narcotraficante hondureño que a la vez era testigo cooperante de la DEA. En su testimonio dijo que conoció a “El Sentado” en 2014 y que realizó varios negocios con él. Aseguró que trabajó con varios carteles. Su rol en la conspiración era recibir en el aeropuerto los vuelos que traían droga y dejarlos salir. González estaba encargado de recibir el avión que saldría desde el hangar presidencial de Maiquetía el 15 de noviembre de 2015, y que se preveía iba a llegar entre las 4:30 pm y las 5:15 pm. Cobraba 200.000 dólares por cada “bajada”. Fue a dos encuentros con “El Sentado”, uno el 15 de octubre y el otro el 5 de noviembre de 2015.

González se entregó a las autoridades norteamericanas en agosto de 2016, se declaró culpable de un delito: conspirar para traficar cinco o más kilos de cocaína a los Estados Unidos. Entró en un acuerdo de cooperación con el gobierno. Está preso en una cárcel federal de Nueva York. En las comunicaciones mostradas por la fiscalía en el juicio se refieren a este hombre como CW2.

 

Roberto de Jesús Soto García: es otro coacusado en el caso de los sobrinos presidenciales. Este hombre trabajaba en el aeropuerto de la isla de Roatán y fue el puente entre Carlos González y “El Sentado”. Igualmente estuvo presente en 3 reuniones de la conspiración celebradas en San Pedro de Sula. La primera fue el 15 de octubre de 2015, la segunda el 5 de noviembre y la tercera el 6 de noviembre de 2015, cuando conoció personalmente a Franqui Francisco Flores de Freitas. Soto García era la pieza clave que usarían Campo Flores y Flores de Freitas para facilitar la llegada del cargamento de 800 kilos de cocaína a la isla de Roatán, para luego ingresarla a los Estados Unidos. Las autoridades de Honduras lo capturaron el 29 de octubre de 2015 en Flower Bay, en la isla de Roatán, y fue trasladado a Tegucigalpa donde se le sigue un proceso judicial. Estados Unidos solicitó a Honduras la extradición de Soto García. El hombre de 45 años está acusado de conspiración para el tráfico de drogas.

Otros miembros de la conspiración

 

Vassyly Kotosky Villarroel-Ramírez: capitán retirado de la GNB, fue capturado en Venezuela en julio del 2015. Campo Flores dijo a “El Sentado”, en la reunión sostenida con el narcotraficante en San Pedro Sula, que Villarroel-Ramírez estaba encargado de controlar los radares en Venezuela para su grupo, pero que el sujeto había sido detenido en la fecha señalada.

Mohamad Khalil Abdul Razzak Yanez, alias “Hamudi”: fue asesinado en octubre de 2015 en el estado Miranda y se le menciona en el caso de los sobrinos de la pareja presidencial venezolana como el intermediario que los contactó con el proveedor de la cocaína que intentaron pasar a Estados Unidos. Fue dirigente del PSUV y coordinador de una UBCH en San Antonio de los Altos. Nació el 29 de mayo de 1979.

César Orlando Daza Cardona: de nacionalidad colombiana, este hombre viajó a San Pedro Sula a la reunión del 6 de noviembre de 2015, donde asistieron “El Sentado”, Flores de Freitas, Jesús Soto García y Jesfrán Josnel Moreno Sojo, alias “Tortuga”.

Jesfrán Josnel Moreno Sojo, alias “Tortuga”: amigo cercano de Flores de Freitas. Es uno de los seis guardaespaldas de los sobrinos presidenciales y fue con Flores de Freitas a la reunión que este sostuvo con “El Sentado”, Soto García y Daza Cardona en San Pedro Sula el 6 de noviembre de 2015. También formó parte de la tripulación del avión que los llevó a Haití el 10 de noviembre de 2015. “Tortuga” vive en el sector El Observatorio del 23 de Enero. Desde el 2010 trabajó en Corpolec.

Pablo Rafael Urbano Pérez: piloto certificado por la FAA, organismo federal responsable de la aviación civil en EEUU. Fue el copiloto del avión Cessna Citation siglas YV-2030 que llevó a los sobrinos a Haití el 10 de noviembre de 2015.

Marco Tulio Uzcátegui Contreras: suegro de Flores de Freitas. En el 2002 fue director suplente en el directorio del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (Fides). Tiene empresas constructoras. Es propietario del avión Cessna Citation 500, siglas YV-2030. Posee propiedades en Estados Unidos, entre los que destaca un apartamento en Miami Dade. Igualmente tiene una empresa en la Florida llamada Coinspectra Aviación, constituida en 2009.

Pedro Miguel Rodríguez González: militar retirado del Grupo Aéreo N° 5. Según el Registro Electoral sufraga en la embajada venezolana en La Paz, Bolivia. Tiene un apartamento en Maracay. Registros de propiedad del estado de la Florida reflejan que posee una propiedad en Wellington. Fue piloto del Ministerio de la Defensa.

 

Mencionados, pero que no son parte de la investigación

 

Cilia Flores: primera dama de Venezuela, diputada a la Asamblea Nacional y madre de crianza de Campo Flores. Tía de Flores de Freitas. En las evidencias aparece como supuesta beneficiaria del dinero de la conspiración, puesto que su Campo Flores dijo a los narcotraficantes mexicanos y hondureños que con el dinero ganado de la operación iba a pagar la campaña para las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015.

Bladimir Flores: su nombre salió a relucir durante la audiencia de supresión de evidencias celebrada en la corte el 8 y 9 de septiembre de 2016. El agente de la DEA, Sandalio González, afirmó que “El Sentado” le dijo que supuestamente un funcionario venezolano de nombre Bladimir Flores lo había contactado asegurando que les enviaría a unos sobrinos a finiquitar el negocio con la droga. Es hermano de Cilia Flores, tiene 41 años en la policía científica y actualmente es el Inspector General del Cicpc.

Diosdado Cabello: ex presidente del Poder Legislativo y diputado de la Asamblea Nacional. Su nombre salió a relucir tres veces en el juicio. Fue mencionado por José Santos Peña, uno de los informantes de la DEA, y por Flores de Freitas en una conversación con “El Sentado”.

Erick Malpica Flores: sobrino de Cilia Flores ejercía simultáneamente la función de tesorero de la nación en la Oficina Nacional de Presupuesto y tesorero de Pdvsa hasta enero de 2016. Campo Flores lo mencionó en su confesión con el agente del DEA, Sandalio González. Dijo que le había pedido unos favores para que le pagaran unas deudas a unos empresarios, con lo cual iba a obtener unas comisiones, pero que finalmente no le hizo el favor.

 

Los informantes confidenciales y los testigos de la DEA

 

José Santos Peña (CS1): de 55 años de edad, apodado “El Mexicano” y “El Mayor”, narcotraficante que actuaba como informante de la DEA bajo un acuerdo de cooperación que perdió cuando los abogados de la defensa dieron a conocer unas grabaciones donde giraba instrucciones para llevar a cabo actividades de tráfico de drogas mientras en estaba en la cárcel de California. Dentro de la conspiración de los sobrinos Flores fue uno de los testigos clave. La defensa logró desacreditarlo al comprobarse que mintió reiteradas veces a la DEA y que continuaba incurso en actividades de narcotráfico. Al retirarle el acuerdo de cooperación se expone a una condena de cadena perpetua. La corte mantuvo la validez de las evidencias aportadas por el CS1.  

José Santos Hernández (CS2), alias “El Junior”: narcotraficante mexicano de 35 años de edad, hijo del CS1. Junto con este último fungió como uno de los testigos clave de la fiscalía en la acusación por conspiración que la Fiscalía de Nueva York levantó contra los sobrinos de la pareja presidencial venezolana. Estuvo en las 4 reuniones en Caracas con su padre y un tercero no autorizado por la DEA, llamado Paul. Junto con CS1 perdió el acuerdo de cooperación con el gobierno y puede ser condenado a cadena perpetua.

Juan Gómez (CS3): informante de la DEA desde 2009, conocido como “El Colombiano”. Participó en una reunión sostenida el 6 de noviembre de 2015, en Roatán, Honduras, junto a Flores de Freitas, “El Sentado”, Roberto de Jesús Soto García, CS-1 para revisar toda la logística de la operación. CS3 dijo haber ganado unos 400.000 dólares por sus labores.

Carlos Amílcar Leva Contreras (CW1): narcotraficante hondureño de 53 años de edad, conocido por el apodo de “El Sentado”, debido a que quedó postrado en una silla de ruedas luego de sufrir un accidente. Fue asesinado el 4 de diciembre de 2015. Actuaba como testigo cooperante de la DEA en la investigación que condujo al arresto de los Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, acusados y declarados culpables del delito de conspiración para introducir droga a los Estados Unidos. En la operación era el encargado de prestar el servicio de la “bajada” de droga en Honduras y disponer su envío a EEUU.