La historia de alias “Brunito”, asesino del empresario ítalo-venezolano

Las autoridades entrevistan a diario a Santiago Giovanni Allio Torres, de 27 años, apodado “Brunito” por planificar y participar en el homicidio de su padre, el empresario italiano Bruno Allio Bonetto, de 59. Cinco días han pasado y el intelectual del crimen, ahora divaga en el pasillo del Eje de Homicidios del Cicpc, pensando en su pasado, en sus posibilidades económicas y su ahora futuro incierto.

Santiago Giovanni nació con una posición económica estable y una unión familiar consolidada. Pero su madre biológica, Lula Torres Torres, padece una dificultad. Es estéril. El joven al parecer está destinado a aparecer en la última página de los periódicos, en la cúspide de las noticias de sucesos.

“Brunito” nació en la Clínica Paraíso, el 2 de febrero de 1990. Fue presentado como hijo de Lula y Bruno, cuando lo dio a luz, Marlene Coromoto Rodríguez, una trujillana que servía como ama de limpieza en casa del italiano, en la parroquia Olegario Villalobos de Maracaibo. Era sana, joven y con la capacidad de tener hijos. Su “patrón”, Bruno padre, le propuso engendrar un embrión de Lula y su persona, a cambio de lo quisiera.

Un experto en defensa de derechos humanos, diestro en el caso recordó para Noticia al Día, que Marlene solo exigió al empresario extranjero que le dieran una casa, una pensión de vida y el poder ver al hijo que diera a luz, “así sea sin nunca decirle que había nacido de su vientre”.

El “24”: La maldición de Santiaguito

NAD se acercó hasta la hemeroteca del Diario Panorama, quienes el 24 de diciembre de 1992, tras una investigación descubrieron que en Venezuela existía un caso de vientre en alquiler y estaba en Maracaibo. Santiago ya era noticia, sin siquiera saberlo. Su padre era un empresario con poder, sin pulso ni temor a hacer lo que sea para ocultar la oscura realidad de su hijo, que no estuvo nueve meses en el vientre de su madre biológica.

Un orador agregó a NAD que en la Clínica Paraíso, la primera ginecóloga que llevaba el parto del ítalo-venezolano que estaba en camino, descubrió que Marlene se hacía pasar por Lula y que firmaba con su nombre, “esa médico se separó del caso porque no quería ser parte de esa ilegalidad, por lo que el parto lo llevó otro médico”.

Tras el nacimiento de Santiago, en unas escaleras de la clínica, Marlene conoció en carne propia de qué estaba hecha Lula. Aprovechando que nadie las veía, la empujó por unos escalones, para matarla “accidentalmente” y así ocultar el caso de vientre alquilado “y además de no pagar lo que prometieron”. Las autoridades no encontraron culpables. El caso siempre se manejó como un accidente, por agua derramada en el suelo.

Marlene se recuperó, el empresario italiano la botó de su casa y nunca le pagó lo acordado. La madre receptora de Santiago comenzó a disputar sus derechos y reclamó ante abogados, pero estos se vendían ante el dinero de Bruno, “que a toda costa quería ocultar lo que había realizado”, contó otro cercano, identificándose como Pedro, para ocultar su identidad, ya que estuvo ligado a la familia en esa época.

Panorama volvía a sacar información con relación al caso. El 30 de mayo de 1993, el Zulia y el país conocieron a Marlene y a “Santiaguito”. “Prohíben salir del país a Bruno Allio y su esposa“, era el titular que abría la página de sucesos. La medida era para evitar que el comerciante y su esposa salieran del país. Seguidamente, en otra entrega se leyó: “Prohíben sacar a Santiaguito“. La publicación mostraba al infante, vestido de bermudas con un rostro lleno de inocencia. Por primera vez salía en una última página.

Marlene recibía ayuda del entonces diputado Luis Semprún Jurado, quien aceptó ayudar a la mujer ante las autoridades. La aconsejó y, en vista de que el dinero de Bruno ponía obstáculos, buscaron un poder más fuerte. La opinión pública. Panorama abrió sus puertas para la entrevista y prestó las líneas de su papel para contar la historia.

Al equipo reporteril que llevó el caso le tocó decidir entre la vida o seguir contando la historia. Bruno demostró, con su Pietro Beretta de nueve milímetros, que era capaz hasta de matar por su hijo. Amenazó de muerte a un periodista, en una oficina de la torre Cristal, en la calle 77 (Av. 5 de Julio), esa que él mismo, con su empresa, dirigió la colocación de la vidriera.

24 años después de esa publicación, el 24 de febrero del presente año, su propio hijo ejecutó, junto a un grupo de delincuentes jóvenes, el asesinato de su padre italiano. La intención: Apoderarse de la fortuna de su padre y evitar la división de bienes y capitales con la mujer con la que recientemente Bruno Allio iba a contraer matrimonio.

Santiago guarda consigo un grado de odio, algunos alegan que siente que la vida le debe algo, pero la respuesta la podía tener su padre, que con su poder tejió esta historia que ahora se le volvió encima. Uno de los investigadores agregó, como plus, que en 1990, parientes de Bruno dudaban de la inseminación artificial, y crían más en la versión de que el empresario sostuvo relaciones carnales con Marlene, su ama de limpieza, y al quedar en estado negoció el presentarlo como hijo de su esposa; mientras que otros cuentan que Marlene se sometió al tratamiento médico para alquilar su vientre.

Los investigadores del caso se hicieron, además, dos interrogantes. ¿Cuántas cosas ocultó Bruno con su dinero? ¿Si Lula no podía tener hijos cómo es posible que Diego Andrés Allio Torres sea hijo de ella? Este último vive desde hace más de 10 años en Europa y aparentemente este miércoles 1 de marzo llegan al país para los actos protocolares con relación al sepelio del comerciante italiano.

Noticia al Día pone a la orden su espacio para que Marlene Coromoto exija sus derechos y cuente la verdad con relación a Santiago Giovanni. Si alguno la conoce o sabe de su paradero, invítela a comunicarse con nosotros al 0424-6147067.

NAD