Fin de una era: después de 123 años, cierra el hotel Waldorf Astoria de Nueva York

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El imponente edificio podría reabrir en dos años, tras un profundo proceso de restauración y de reconversión de muchas de sus habitaciones en departamentos

El icónico hotel Waldorf Astoria de Nueva York cerrará sus puertas el 1 de marzo próximo, por al menos dos años, con el objetivo de emprender una ambiciosa tarea de restauración.

De acuerdo con una comunicación oficial difundida en medios locales, el majestuoso hotel comenzará entonces un profundo proceso de reconversión de cientos de sus habitaciones en departamentos y de reparación de sus antiquísimas instalaciones. En el camino, ya se ha anunciado que sus 1.440 trabajadores perderán el empleo.

Hotel “presidencial”

El edificio ha albergado a todos y cada uno de los mandatarios de los Estados Unidos desde su inauguración, hasta que el actual presidente, Barack Obama, decidió romper la tradición en el año 2015, cuando el hotel fue comprado por la firma china Anbang Insurance Group.

En ese momento, el vocero de la Casa Blanca Josh Earnest dijo que, con motivo de la cumbre de las Naciones Unidas (ONU) y “por razones de seguridad”, Obama y la delegación estadounidense se hospedarían en el cercano New York Palace Hotel. “Hay una serie de consideraciones que tener en cuenta con relación al lugar en el que se hospeda el presidente cuando no está en la Casa Blanca”, dijo Earnest entonces.

Durante años, el Waldorf ha sido utilizado como base de las operaciones estadounidenses durante las cumbres de la ONU, cuando los líderes mundiales arribaban a Manhattan.

El Departamento de Estado también ha mantenido reservada una habitación en el hotel para el embajador estadounidense en la Asamblea de la ONU, recientemente ocupada por Samantha Power.

La restauración y después

Una vez concluidas las tareas de renovación y restauración, el Waldorf, de 44 pisos, tendrá 840 habitaciones –poco más de la mitad de las 1.400 actuales–, más 321 departamentos, que comenzarán en el piso 14.

Además, sus propietarios pretenden equipar el edificio con un nuevo gimnasio, un espacio comercial y un restaurante, de acuerdo con los planes presentados el jueves.

El anuncio llega después de una decisión de la Comisión de Preservación de Monumentos, que busca otorgar un estatus especial a algunas partes del interior del hotel, después de que los preservacionistas presionaran para proteger salones de banquetes y otras áreas que dicen que representan un símbolo de la arquitectura, la cultura y la historia de la ciudad de Nueva York.

La compañía Anbang, que no hizo –por el momento– comentarios sobre el anuncio, deberá conseguir la aprobación de la Comisión de Preservación del Patrimonio para comenzar la restauración.

“Supongo que estará cerrado por lo menos dos años”, dijo Sean Hennessey, presidente de Lodging Advisors, “y sus competidores se quedarán en ese período con todas las bodas de la alta sociedad, recaudaciones de fondos y grandes fiestas, por las que el Waldorf es tan conocido”, agregó.

Una verdadera pieza histórica

Al adquirir el Waldorf Astoria, sus nuevos propietarios sabían que más que un inmueble icónico, estaban comprando una pieza histórica: los más de cien años del hotel constituyen un verdadero repaso por la historia de los Estados Unidos.

La historia comienza en 1893 con la familia más glamorosa de la ciudad de Nueva York, los Astor. William Waldorf Astor derribó el edificio de ladrillo rojo de su familia en la Quinta Avenida y la calle 33 para construir los 13 pisos del hotel Waldorf original. Cuatro años más tarde, el primo de William, John Jacob Astor IV, puso su propio hotel, más alto y bautizado “Astoria”, a su lado.

No pasó mucho tiempo hasta que los hoteles conjuntos se convirtieron en el lugar para ver y para ser visto por la élite de Nueva York. El restaurante favorito era el Palm Room, que debía ser reservado con semanas de anticipación, y el pasillo del hotel revestido de mármol y repleto de sofás y sillas, que se conoció como el Peacock Alley, se convirtió rápidamente en un sello del lugar.

Pero la magia sólo duró 35 años, hasta que en 1928 Bethlehem Engineering gastó 20 millones de dólares para comprar el edificio, derribarlo y dar paso en su lugar al Empire State Building. Fue entonces cuando el ex presidente del hotel Lucio Boomer impulsó un plan para resucitarlo con aún más pompa. Boomer logró recaudar 28 millones de dólares de una combinación de financieros de la zona y de los ferrocarriles locales, que eran dueños del terreno en Park Avenue donde el nuevo hotel iba a ser construido.

La suit presidencial del Waldorf Astoria

La suit presidencial del Waldorf Astoria

El 1 de octubre de 1931, el nuevo Waldorf Astoria reabrió sus puertas en Park Avenue, con sus 47 pisos actuales, y se convirtió en el hotel más grande y más alto del mundo. Poco después, Herbert Hoover fue el primer presidente de Estados Unidos en hospedarse en el hotel y, desde ese momento, todos los presidentes estadounidenses se han hospedado allí cuando visitaron la ciudad de Nueva York, gracias a su alto nivel de seguridad.

La suite presidencial, otro de los “sellos” del hotel, incluye la mecedora favorita de John F. Kennedy, el escritorio del general Douglas MacArthur, el set de escritorio de Jimmy Carter, una mesa de Ronald Reagan y candelabros de pared con forma de águila de Lyndon Johnson.

El Waldorf Astoria ocupa una manzana entera en el centro de Manhattan y ha estado en funcionamiento por más de un siglo. En el año 1993, el hotel fue declarado oficialmente patrimonio de la ciudad de Nueva York, al igual que el Empire State y el Puente de Brooklyn.

por Infobae en noticiasaldiayalahora.co