El marido de su amante le dispara en el pecho

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Al ecuatoriano Darwin Luque (43) lo mataron mientras le hacía visita a una mujer embarazada, en el barrio Punto Fijo de Cabimas.  Yenderson Jesús Guerrero Rivero, presunto homicida, huyó. Un amigo lo ayudó a escapar

Estar con la mujer que decía que amaba le costó la vida.  A Darwin Bladimir Luque Mendoza, de 43 años y de nacionalidad ecuatoriana, lo asesinaron de un tiro en el pecho cuando visitaba a su amante, en el callejón San José del barrio Punto Fijo, parroquia San Benito del municipio Cabimas.

Yenderson Jesús Guerrero Rivero, esposo de la muchacha, los encontró juntos en la habitación matrimonial. Sacó un arma de fuego y le disparó. El proyectil atravesó el pecho del extranjero y murió durante su traslado al Hospital General de Cabimas, informó un oficial.

Los vecinos recordaron que escucharon ayer, a las 12.05 del mediodía, la detonación y los gritos de desesperación de la dama cuando pedía auxilio. Corrió por toda la calle en busca de ayuda.

Unos conocidos entraron a la casa y recogieron al herido del piso de la habitación. Yacía en un charco de sangre, le comentaron los curiosos a la Policía.

Fuga 

Los testigos aseguran que Guerrero salió de la casa con el arma en la mano. Su amigo, Jonny Anibal Durán, lo esperaba en un Yutong vinotinto, matrícula ZK6129H, signado con el número 19644, y lo ayudó a escapar. La Policía lo detuvo por complicidad.

La dama manifestó a los oficiales de los cuerpos de seguridad que su esposo antes de disparar vociferó: “Te gusta andar con mujeres casadas”. No esperó ninguna explicación, repetía la embarazada a los uniformados.

Se presume que Guerrero ya tenía clara las intenciones de lo que haría al llegar a su casa.  “La señora está esperando un hijo de su esposo. Creemos que esa fue la única razón que tuvo para no matarla a ella también.  Estamos investigando los posibles sitios donde pudo ir a esconderse. La investigación aún comienza”, dijo una fuente ligada al caso.

Del hospital trasladaron a la morgue de Cabimas el cadáver del extranjero. Nadie lo lloraba ni esperaba la entrega de su cuerpo. Los funcionarios esperaban en la Subdelegación a sus familiares o amigos.

 

Yéssica González/La Verdad