Dos mujeres acusan a Trump de tocarlas indebidamente: “como un pulpo, sus manos en todas partes”

Dos mujeres acusaron a Donald Trump de tocarlas indebidamente en una historia publicada el miércoles en el sitio en Internet del diario New York Times, acusaciones que su portavoz dijo que eran “ficticias”, pero que podría enturbiar aún más la campaña presidencial del candidato republicano a un mes de la elección.

Roberta Rampton / Reuters

Una de las mujeres, Jessica Leeds, apareció en cámara para relatar cómo Trump le tocó los pechos e intentó poner su mano bajo su falta en la cabina de primera clase de un vuelo a Nueva York a comienzos de la década de 1980.

La segunda mujer, Rachel Crooks, describió como el millonario “me besó directamente en la boca” en el 2005 afuera de un ascensor en la Torre Trump en Manhattan, donde trabajaba como recepcionista de una firma inmobiliaria.

Reuters no pudo verificar de manera independiente los incidentes descritos en la historia del New York Times. El New York Times, Leeds y Crooks no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios de Reuters.

“Este artículo completo es ficción, y que el New York Times lance un asesinato de imagen completamente falso y coordinado contra el señor Trump en un tema como este es peligroso”, dijo el asesor de comunicaciones de la campaña del magnate Jason Miller en un comunicado.

El reporte se conoce luego de que el viernes se divulgó un video del 2005 en el queTrump se jacta de que manoseó a mujeres, las besó sin su permiso e intentó seducir a una mujer casada.

El video golpeó las cifras de apoyo a Trump en las encuestas, especialmente entre las mujeres. Ha sido criticado por líderes republicanos y algunos le han pedido que se retire de la carrera a la Casa Blanca.

Trump se disculpó por sus comentarios, que dijo eran una “conversación de vestuario” privada. Durante el debate presidencial del domingo, sostuvo que en realidad no besó ni tocó a ninguna mujer sin su permiso. Esa afirmación llevó a las mujeres a hacer público, dijo el New York Times en su reporte.

“Él era como un pulpo”, dijo Leeds, quien ahora tiene 74 años. “Sus manos estaban en todas partes”, agregó.