Critican a “los huevos de Jorge Arreaza”

Corrían los últimos días del mes de noviembre del año 2015, cuando el Vice Presidente en funciones llegado al poder por mérito propio, después de largos años en la lucha social al lado del pueblo, de muchos años de trayectoria política en las filas de la revolución venezolana, de muchos años de formación política habiendo sorteado cualquier cantidad de obstáculos y vicisitudes, había logrado alcanzar la segunda posición más importante dentro del ejecutivo venezolano.

Sucede entonces que el segundo líder de la revolución decide refrendar un decreto mediante el cual, la postura de gallina ya no costarían más los 800 bolívares el cartón que los mortales que hacemos mercado estábamos pagando, sino que a partir de ese momento y por decisión del enjuto líder costarían solo 400 bolívares la treintena. Ese día llegue yo a la casa echando chispas, y dije “no joda, hoy desaparecen los huevos” y nada que ver en ser un prestidigitador los huevos desaparecieron.

A partir de ese momento, en el interior los granjeros empezaron a salir de las gallinas pues, según sus cuentas a ese precio el negocio no daba. Y sucedió entonces que en pueblo como en el mío en Seboruco, obligaban a quien compraba un cartón de huevos a llevarse una gallina, y así empezaron los granjeros a deshacerse de las gallinas. Eso no se vio en Caracas pero si en el interior del país. Unos días después del decreto de su excelencia el Vicepresidente por méritos propios, a alguien se le ocurrió que los huevos podían ser vendidos en cada esquina con punto inalámbrico y todo, que al final de cuentas nadie le iba a parar esféricas al funcionario en cuestión.

De ese entonces para acá, hemos visto como los huevos de Arreaza pasaron de 400 bolos hasta los 4.000 mil bolívares que hoy cuestan sin que nadie haga absolutamente nada. Entonces si ese es el precio de los huevos o el gobierno no puede hacer nada mi pregunta es: Por qué carajo no dejan que los vendan en el supermercado? Esto solo demuestra una cosa, supongamos que de verdad existe una guerra económica donde los granjeros, las gallinas, los gallos y los vendedores de cada esquina son soldados de la causa del imperio, pues la guerra esta pérdida, los huevos no sólo es que no cuestan 400 bolos sino diez veces más y los venden hasta en la acera del frente del palacio de Miraflores. Presidente Maduro he allí un ejemplo muy sencillo de lo que pasa cuando quieres controlar los incontrolables precios.

Libere los precios de una buena vez, mejore realmente de acuerdo con la situación económica los salarios de los trabajadores y preocúpese por los más pobres, por los más desposeídos que si es una acción loable.

por josegzambranoa@hotmail.es /Aporrea en noticiasaldiayalahora.co