6 trucos para que el bizcocho te quede esponjoso

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En esta ocasión te traemos 6 trucos para que el bizcocho te quede esponjoso, para que puedas sacarle el máximo provecho a tu receta e impresionar a los seres que amas.

Para nadie es un secreto que el bizcocho es el dulces más sencillos de preparar en el amplio mundo de la repostería y la pastelería.

Sin embargo, su preparación es una de las más debatidas, sobre todo cuando lo que se busca es que que super esponjoso.

En esta ocasión te traemos algunos trucos para que el bizcocho te quede esponjoso, para que puedas sacarle el máximo provecho a tu receta e impresionar a los seres que amas.

Consejos para que los bizcochos te queden esponjosos

Lo primero que se debe tener en cuenta cuando buscas trucos para que el bizcocho te quede esponjoso, es que algunos bizcochos pueden ser más esponjosos. Esto se debe principalmente a los ingredientes de preparación y sus cantidades, razón por la cual no debes sentirte aludida porque alguien prepare un tipo de dulce más esponjoso.

Para que el bizcocho te quede esponjoso es necesario separar las yemas de las claras, rompiendo la cascara del huevo y echándolo en tu mano con un recipiente debajo, en el cual dejarás caer la clara y manteniendo la yema entre tus dedos. Cuando la clara se haya vertido en el recipiente debes echar la yema en otro recipiente, y así sucesivamente con los demás huevos.

Debes batir las yemas junto con el azúcar usando unas varillas para mezclarlas bien. Luego añade los demás ingredientes en el orden normal, hasta obtener la masa para tu bizcocho. Luego bate las claras hasta lograr el punto de nieve y añade la masa.

Vierte la masa en el molde sin dejar que pase mucho tiempo desde que termines de prepararla. Luego inicia el horneado, teniendo previamente calentado el horno.

No abras el horno hasta que el bizcocho no esté totalmente listo. Esta acción debe ser respetada, debido a que si abres muy pronto el horno puedes hacer que la temperatura baje de manera brusca y el bizcocho se te baje y no vuelva a recuperar el volumen que tenía. Una vez que el bizcocho haya pasado por el proceso de horneado, debes apagar el horno y abrir la puerta, dejando el bizcocho por unos minutos en la rejilla, para que el cambio de la temperatura no sea tan brusco.

Es importante destacar como consejo final que los bizcochos y muchos dulces pueden quedarte más esponjosos si usas harina especial para repostería y si los pasas por un colador especial para tamizarla.

Fuente: Cocina y vino